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El actor y productor teatral Guillermo Bredeston falleció esta tarde a los 84 en su domicilio particular, según confirmó su amigo y productor teatral Carlos Rottemberg a través de las redes sociales.

El deterioro de la salud del actor, director y productor teatral había comenzado ocho años atrás, cuando sufrió el primero de los ACV que tuvo y al que se le sumaron los otros cuatro que padeció tiempo después.

El actor, cuyo nombre completo era Guillermo Juan Bredeston, había nacido en la histórica ciudad de Concepción del Uruguay el 24 de agosto de 1933 y durante su larga y exitosa trayectoria actuó en radio, cine y televisión. En 1981 se hizo acreedor al Premio Konex – Diploma al Mérito en la disciplina actor de comedia, radio y televisión. Otro galardón importante lo recibió en 2016, cuando fue distinguido con el Martín Fierro por su trayectoria.

Estaba casado desde hacía 53 años con la actriz Nora Cárpena, con quien compartió varios trabajos en cine y TV. Además, era considerado uno de los matrimonios más queridos del ambiente artístico.

Su trayectoria en televisión incluye los ciclos La mano (1960), ¿Es usted el asesino? (1961), Mañana puede ser verdad (1962), Tu triste mentira de amor (1964), Ese que siempre está solo (1964), Estudio 3 (1964), Su comedia favorita (1965), Las chicas (1965), Adorable profesor Aldao (1968), Abelardo Pardales (1969), Así en la villa como en el cielo (1971) y La comedia brillante (1974).

En cine y teatro participó de las obras Pobres habrá siempre (1958), Las furias (1960), Dar la cara (1962), La familia Falcón (1963), Allá donde el viento brama (1963), La cigarra no es un bicho (1964), Pimienta (1966), Deliciosamente amoral (1969), ¡Quiero besarlo señor! (1973), El Mariscal del infierno (1974) y Con mi mujer no puedo (1978). Tras 15 años de ausencia de las tablas, en 2009 actuó en La jaula de las locas, en el Teatro Del Sol 1 de Villa Carlos Paz.

Ya retirado de la escena, en 2011 sufrió un accidente cerebrovascular que lo dejó con problemas para mover el lado derecho de su cuerpo, secuelas casi totalmente superadas unos meses más tarde. Pero una internación posterior por problemas respiratorios había mantenido en alerta a su entorno, preocupado por el deterioro de su salud. Durante los próximos tres años, sufrió otros tres episodios isquémicos que debilitaron aún más su estado general.

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