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«Dijo: ‘Yo me bajé’, cuando el que ponía la plata era yo. Yo decidí no trabajar con él», dijo Flavio Mendoza sobre la intempestiva salida de Antonio Gasalla de su nuevo espectáculo, Circo del Ánima. «Era una ilusión porque fue un gran artista, pero no lo necesitaba para vender entradas», apuntó el coreógrafo y productor teatral.

«Tuve una charla telefónica con él. Lo que me dijo no lo voy a repetir. Pero si hubiera estado de frente, no sé como hubiera terminado… Fue algo sobre mi paternidad y de manera directa. Simplemente lo llamé y arrancó a decirme de todo», detalló Mendoza, en diálogo con el ciclo Los ángeles de la mañana.

Además, el integrante del BAR en el «Súper Bailando» apuntó: «Si fuera otro y me dice lo que me dice, lo agarro del cuello. Pero uno lo termina perdonando porque es una persona grande. Además, está pasando un problema difícil. Por eso lo entiendo».

«Lo venimos cuidando a Antonio hace muchos años. Hizo lo mismo con muchas personas. Un poco me cansé de la falta de respeto. Me cansé de las vacas sagradas. Lo admiré como artista pero como persona deja mucho que desear. Me parece que Antonio necesita ayuda; ni Marcelo Polino ni yo podemos dársela», reflexionó Mendoza, visiblemente ofuscado.

La efímera sociedad entre Gasalla y Mendoza se inició este verano, cuando el humorista viajó a Villa Carlos Paz para ver Siddartha y, luego, ambos compartieron una cena en la que no faltaron los elogios. Así surgió la posibilidad de trabajar juntos, pero en el día a día, las cosas no salieron tal como pensaban.