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Max Berliner, actor y cineasta polaco, murió a los 99 años, según confirmó la Agencia Judía de Noticias.

Con más de 50 obras en su haber, fue un referente del teatro idish en el país. Tuvo también una larga trayectoria como docente.

Berliner nació en Varsovia (Polonia) y se mudó de muy chico (junto a sus padres) a la Argentina, donde desarrolló toda su carrera. Actualmente vivía en Villa Crespo. Falleció a menos de dos meses de cumplir 100 años.

Casado con la artista Rachel Lebenas, reconocía: «No me doy cuenta de la edad. Perdón, ¿qué le puedo decir? Tener 89, 93 o 98 es más o menos parecido. Hace mucho que soy viejo y tengo una vida sin dolores ni remedios».

«Yo como de todo sin pensar en que me caerá mal. Me doy todos los gustos, pero en su justa medida. Tampoco tomo ni fumo», admitía. «¿Algún secreto para la longevidad? No vivir temeroso. Me siento fuerte y sé que no estoy enfermo. Pienso con la tranquilidad de quien tiene tiempo».

«Algunas veces me pregunto, ¿qué pasa?, ¿por qué no me muero? Me sorprendo yo también. Hubo noches en las que sentía que me querían llevar pero yo me aferraba a las sábanas porque no quería irme», narraba en una de las últimas grandes charlas.

Su último trabajo teatral de gran repercusión fue en Póstumos, dirigido por José María Muscari. «Bailé, canté, hice de todo. Yo me posesiono. Antes de entrar al escenario no pasa nada pero en el escenario me sale hacer cualquier cosa. Eso lo tuve desde chico, impulsado por mi viejo; él quería que yo fuera un niño prodigio y yo quería ser un chico normal», recordaba.

«Yo vivo con alegría. Cuando me siento mal, me escapo de eso. ¿Médicos? Para ver a uno tengo que estar enfermo. A veces, si me duele la rodilla, me duermo pensando en eso y a la mañana siguiente, ya se me pasó. No sé, la cabeza provoca y condiciona todo. ¿Tristeza? Si me aparece, trato de salir de ahí, huyo de la tristeza y me concentro en las cosas lindas de la vida».

Pese a su gran trayectoria, muchos conocieron a Max luego de un aviso publicitario de Reumosán. Fue hace más de una década. Se lo veía trotar y trepar ágilmente pese a sus casi nueve décadas.

El último filme en el que participó fue El último traje, en 2018, protagonizado por Miguel Ángel Solá y dirigido por Pablo Solarz. En ficción televisiva se lo había visto por última vez en Graduados (2012).