Siempre y cuando los consideres oportunos, los cambios en puntos de tu vida son positivos y precisos.

Desde bien pequeños se nos enseña y también inculca valores de como asistir al prójimo, actitud que está bien, pero frecuentemente nos olvidamos de nosotros en ese sendero.

En el momento en que nos ofrecemos cuenta de que no nos encontramos logrando los objetivos propuestos y decidimos cambiar, preocupándonos de nosotros y persiguiendo el cambio tan esperado, en ocasiones se nos tacha de ególatras, y eso trae como resultado el alejamiento de personas de nuestro ambiente mucho más próximo. Este tipo de desorientación y falta de referentes nos puede conducir a instalarnos en el temor al cambio.

Aprendiendo a enfrentar los cambios en la vida

En el momento en que se muestran cambios en la vida, siendo o no buscados, varios de nosotros tenemos la posibilidad de sentir temor, ya que nos metemos en terrenos extraños que todavía no hemos explorado y que nos tienen la posibilidad de ocasionar intranquilidad e inclusive insomnio, llevándonos a imaginar un futuro dudoso.

Aun si el cambio es algo que tú mismo/a has causado, esto no te afirma que no vayas a presenciar algo de malestar, puesto que del mismo modo comienzas un nuevo paseo en tu sendero que vas a transitar por vez primera.

Se frecuenta decir que todo fin tiene un principio, y los principios en ocasiones no son fáciles, pero sí precisos para nuestra evolución. El no-cambio es antinatural y improbable que ocurra. Habitamos un planeta dinámico, prácticamente nada es para toda la vida o mucho más bien afirmaría que todo cuanto podemos consultar o tocar se puede difuminar cualquier ocasión.

Pero no todos los comienzos los vamos a presenciar y enfrentar de manera negativa; hay comienzos que todos vamos a vivir con enorme ilusion, de qué manera por servirnos de un ejemplo el comienzo de una exclusiva relación de pareja, el nacimiento de un hijo, el cambio a una localidad por fundamentos laborales, la mudanza a una exclusiva casa… Pero hay otros principios que nos aterran, lo que posibilita que nos quedemos en nuestra región de confort a lo largo de años observando nuestra vida pasar enfrente de nosotros sin desplazar un dedo para cambiar la situación que se nos muestra, siendo entre las causas de nuestra frustración y desesperación.

Adaptarse al cambio

Elementos indispensables para administrar el temor al cambio

La mayor parte de la gente acostumbramos a convivir con algún género de temor, pero hay uno que se reitera de manera frecuente y tiende a estar muy presente entre nosotros. Es el temor al cambio. En el momento en que contamos la necesidad de cambiar alguna situación en nuestra vida que no nos está aportando paz y felicidad, posiblemente aun conscientes de que no vibramos con esa una parte de nuestra situación, nos resistamos a mudarla, puesto que disponemos una sensación que nos molesta, por el hecho de que no entendemos quÉ va a venir tras ese final.

Es verdad que hay personas a las que les resulta mucho más simple el asumir estos cambios; esto no quiere decir que no tengan temor, sino más bien sencillamente que aprendieron durante los años de qué forma conducir estas ocasiones de agobio que tienen la posibilidad de aparecer en el desarrollo; asimismo posiblemente hayan tenido un enorme profesor en su historia, como puede ser un padre o una madre, que tienden a ser nuestro enormes profesores o las propias vivencias vividas.

Si te consideras un individuo con sencillez para cambiar ocasiones de tu vida que no están en armonía contigo, felicitaciones, eres un caso de muestra a proseguir. Y si por contra te cuesta salir de tu región de confort, aun cuando entiendes que tu sendero debe cambiar de rumbo, relajado/a, pues lo haces lo destacado que puedes y sabes en estos instantes. Lo único que precisas es una batería de nuevos elementos para lograr cambiar ocasiones que te incomodan y que te están impidiendo vivir la vida que mereces y quieres.

Eso sí, ten en cuenta que los nuevos instrumentos al cambio se marchan incorporando de a poco. Debes tener perseverancia, perseverancia y una sin limites paciencia. Sumando pequeños logros lograremos importantes cambios.

1. Divide tu propósito en micro objetivos

Entre las primordiales causas de tirar la toalla un enorme cambio en nuestra vida, es que nos enfocamos en la misión final y nos olvidamos del sendero; la impaciencia es una mala compañera de viaje.

Es conveniente que redactes tu propósito o objetivos y que los dejes planteados de esa manera a lo largo de algunas semanas para comprender si verdaderamente debes restar o agregar alguno mucho más; cuando poseas hecho este primer paso, mira cuál es el más esencial para ti y céntrate por ahora en ese. Divídelo en pequeñas partes a fin de que lo vayas admitiendo de a poco y tu cabeza ponga la menor resistencia viable a ese cambio que tienes entre manos.

Toda vez que vayas cumpliendo esos pequeños objetivos es de máxima importancia que te premies, esa es la recompensa por tu esfuerzo y deber.

2. Rodéate de gente que te sume

En el momento en que poseemos en cabeza cambiar algún aspecto de nuestra vida que requiera valentía y resolución es conveniente que nos rodemos de personas positivas que nos apoyen sin juzgarnos y que nos logren ofrecer su opinión de una forma neutra.

Si no conoces a absolutamente nadie con estas especificaciones, es escencial que revises tus amistades en tanto que es posible que tu ambiente te esté limitando mucho más de lo que piensas.

3. Conocimiento

Entre las claves está en el saber. Si por poner un ejemplo deseas administrar tus conmuevas, obtener una vivienda, invertir tus ahorros, debes estudiar sobre el tema, cuanto más información mucho más seguridad vas a tener en tomar tus resoluciones.

En este momento les toca a nosotros poner estos instrumentos en práctica y lanzaros sin temor para cumplir nuestros deseos. Carpe díem.

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