La adolescencia es en muchos casos una época de la vida complicada de gestionar, tanto para el propio adolescente como para sus padres y madres.

Está claro que cada caso es único, pero en general, los cambios de referentes principales de estos jóvenes (que pasan de ser los padres a ser la gente de la edad del menor) y la tendencia a la impulsividad y a la experimentación complican el hecho de generar disciplina en casa, pero de todas formas no es algo imposible.

En este artículo encontrarás consejos relativamente sencillos para saber cómo fomentar la disciplina en el comportamiento de un adolescente, facilitando que tenga en cuenta normas de conducta.

¿Cómo criar y educar para generar disciplina en un adolescente?

Si bien los casos de mayor conflictividad y problemas de convivencia requieren el apoyo de un psicólogo, muchas veces esto no es necesario. Estos consejos te ayudarán a crear las condiciones óptimas para que tu hijo o hija en edad adolescente desarrolle una mayor tendencia a la disciplina.

1. Evita las etiquetas y céntrate en corregir conductas

Las normas tienen su razón de ser en fomentar ciertos patrones de comportamiento y desincentivar otros. En este sentido, es muy importante que cuando el adolescente no cumpla las normas, dirijas tus críticas hacia su comportamiento, y no hacia su identidad o su esencia como persona. Esto pasa por no utilizar adjetivos y etiquetas como “tienes que dejar de ser impulsivo” o “eres una persona demasiado peleona”, y hacer que se centre en las conductas concretas que tiende a reproducir y que son un problema. De no ser as´, estarás favoreciendo que su autoconcepto quede unido a esos adjetivos, y piense en sí mismo/a en esos términos, llevándole a tirar la toalla antes de intentar cambiar.

2. Establece normas realistas y adaptadas a su edad

Las metas a alcanzar mediante el cumplimiento de las normas deben ser realistas, manteniendo un equilibrio entre lo que hace espontáneamente sin intentar modular su conducta, por un lado, y una versión ideal e inalcanzable de él o ella, por el otro. Si los objetivos que le planteas son demasiado difíciles teniendo en cuenta sus capacidades y su nivel de desarrollo psicológico, se frustrará y dejará de intentar cumplir con esas normas, seguramente desprendiéndose de muchas de ellas en bloque.

3. Explícale el porqué de esas normas

Para que interiorice las normas a seguir y crear disciplina en casa, es necesario que entienda el porqué de estas, ya que de otro modo las considerará tan solo una imposición y las desobedecerá siempre que le sea posible hacerlo si ello le compensa. Por ello, plantéate las necesidades y que quedan cubiertas con ese sistema de normas a cumplir, intentando evitar argumentos demasiado abstractos o basados tan solo en la descripción de valores: enséñale también las ventajas prácticas de no desobedecer esas reglas y de vivir en un entorno en el que los demás también siguen unos ciertos modelos de comportamiento para no perjudicar a los demás.

4. Los refuerzos y castigos deben ser a corto plazo

No debe pasar mucho tiempo entre que se dan las recompensas (físicas o simbólicas) y los castigos tras una conducta positiva o negativa. De este modo, el recuerdo de la experiencia que ha llevado a esas consecuencias queda fijado en la memoria de una manera más consistente, junto a lo experimentado durante el premio o castigo. En todo caso, hay que evitar totalmente las formas de castigo que supongan dolor físico.

5. Da ejemplo

Para mostrar hasta qué punto es importante respetar las normas, hay que actuar en consecuencia. No hay que ser perfectos en todo, pero sí procurar no romper aquellas normas que han sido formuladas explícitamente y que dan forma al modelo de convivencia que se busca en casa.

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Referencias bibliográficas:

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