Los divorcios desarrollan siempre y en todo momento ocasiones complicadas, en las que entran en juego elementos sentimentales, la necesidad de amoldarse a una exclusiva situación, y el reto de enfrentar un incómodo desarrollo de separación que no en todos los casos es vivida solo por 2 personas, sino frecuentemente asimismo es experimentada por su ambiente popular.

Las situaciones de los matrimonios con hijos o hijas de pocos años de edad son un caso de muestra de esto: los pequeños de la vivienda se ven en la necesidad de absorber que la vida en familia así como la conocían llega a su fin, y habitualmente, tienen que acostumbrarse a novedosas maneras de interaccionar con sus progenitores. Sabiendo eso, no llama la atención que varios pequeños y pequeñas desarrollen modificaciones sicológicas y padezcan un profundo mal sensible. Para comprender mejor este fenómeno, hemos entrevistado a la sicóloga Grisel Castellanos.

Entrevista a Grisel Castellanos: de qué forma lidiar con el divorcio en el momento en que se tienen hijos

Grisel Castellanos es sicóloga experta en Familias y Prevención de la Crueldad, y tiene su solicitud en Tuxtla Gutiérrez. En esta entrevista nos charla sobre los efectos sicológicos que el divorcio tiene en los hijos o hijas de corta edad cuyos progenitores dejan de estar juntos, y el modo perfecto en el que resulta conveniente administrar las ocasiones de este género.

¿Cuáles son las ocasiones de divorcio que tienen mayores opciones de dañar psicológicamente a los pequeños y pequeñas?

Las ocasiones de daño psicoemocional que podrían presenciar los pequeños/pequeñas que pertenecen a una familia, en donde el vínculo marital se rompe, tienen la posibilidad de ser: variadas en formas, con distintas gamas y por distintos fundamentos, según la visión de quien compone el vínculo relacional de pareja. Con una invariable o incesante: la crueldad, la que podría cuadrar la experiencia de hijos/hijas en castigo infantil. Sin ser siendo conscientes de ello o visto como tal, como consecuencia de su naturalización.

Por poner un ejemplo, la manera en que se procese una infidelidad en el vínculo, puede producir y dejar huellas psicoemocionales en pequeños/pequeñas. La forma en que la “incompatibilidad” de letras y números y/o ideologías que tengan la posibilidad de presentarse en la pareja. La manera de llevar la visión de género. Y el modelo de resolución de enfrentamientos que utilicen para solucionar alguno de estos puntos, puede ocasionar o no, daño psicoemocional.

Más que nada, en el momento en que la crueldad (en alguno de sus formas), tiende a ser una manera de resolución de enfrentamiento, según la carga reactiva sensible que en el instante brote en la pareja cerca de la personalidad de todas las partes.

La crueldad no es únicamente de manifestación física. La crueldad puede estar que se encuentra en la comunicación, y la comunicación No es únicamente verbal. Este fenómeno se ve en las ocasiones del reclamo y la demanda de atención a la pareja, mediante los hijos/hijas. Hasta la indiferencia con los hijos/hijas por el enojo y/o demanda sensible hacia la pareja.
Ello incrementa la predisposición a que el desarrollo de divorcio produzca y/o impacte en daños psicoemocionales a pequeñas, pequeños y jovenes. Con probables efectos en el instante, a corto, mediano y/o largo período como: retraimiento, inhibición, dureza, rebeldía, confusión, ansiedad, depresión, adicción, sobre peso, trastornos alimentarios, desmotivación, aislamiento, retracción y un largo etcétera. Aún en la adultez de esos hijos/hijas.

Hay cientos y cientos de formas o ocasiones que van a poder gestar y también impactar un daño colateral y/o directo a los hijos/hijas. Entre los que está en el momento en que se manipula a la pareja por medio de los hijos/hijas. En el momento en que se les introduce ideas a los hijos/hijas en el papel de padre/madre de la pareja. Por poner un ejemplo, comentarios como: Tu padre/madre: “no se utiliza para nada”, “los dejó aquí tirados” “mira lo que nos hace”. Hay tantas maneras de dañar, con variantes en su carga vibracional, que se puede realizar una proposición de ese tema.

La forma inconsciente de formarse un daño, una parte de la experiencia de vida y del sistema de opiniones particulares que se tiene en los diferentes permisos que se constituyen en un sistema familiar, en variación a la personalidad de cada miembro.

Partiendo de una visión vibrátil sensible, en la experiencia en solicitud, en ciertos casos en el momento en que se muestra un divorcio (separación de una relación), hay una alta posibilidad de que a nivel vibratorio haya una separación en la integración del Sí Mismo en todas y cada una de la gente que conformaron una pareja.

En el momento en que hay una separación en el Sí Mismo por acontecimientos sentimentales lacerantes y/o violentos, la pareja se relaciona a nivel vibratorio desde esa separación. La separación interna es una de tantas cambiantes que une a 2 personas por códigos vibratorios (asimismo en el momento en que en lugar de 2 personas, son tres o mucho más de tres). Otras cambiantes vibratorias tienen la posibilidad de ser las lealtades familiares o la reiteración de patrones del sistema familiar, la que puede presentarse o manifestarse de cualquier forma o detonante a nivel bio-psicoemocional. Así sean por celos, diferencias y/o adversidades por temas de dinero, anomalías de la salud, temperamento, expresiones, acciones, omisiones, etcétera.

En el instante que la pareja se vincula en matrimonio desde esa separación o mal del Sí Mismo o a Nivel Vibracional, es a fin de que en experiencia de vida se concientice la separación interna de cada individuo para tomar consciencia de lo que se siente y de las huellas de mal que están presentes. Con el objetivo de ofrecerle solución a la experiencia de ese acontecimiento en la vida, desde el Ser en lo individual y tener desarrollo psicoemocional. No obstante, no se observa de este modo y en la mayor parte de las situaciones hay una resistencia a arreglar los dolores de la niñez y adolescencia, es por este motivo que la crueldad se aguza.

La carencia de conocimiento de uno mismo y de no ver el acontecimiento de divorcio, como una experiencia para ofrecer solución a huellas energéticas vibracionales. Causa una latencia de divorcios con mayor posibilidad de que los hijos/hijas logren salir dañados del desarrollo de separación. No por el divorcio en sí, sino más bien por no tener las conmuevas reconocidas y/o gestionadas o que no haya un nivel de resiliencia perfecto para llevar la experiencia desde una observación madura, gracias a las vivencias de niñez No resueltas o fragmentadas emotivamente.

Ello transporta a que quizá, a veces, la gente con un vínculo sentimental, en su papel de pareja y/o padre/madre, se presente una inclinación a no percibirse como mayores a nivel psicoemocional y vibratorio. Lo que podría aumentar la posibilidad, a nivel inconsciente, de que los hijos/hijas sean vistos como los elementos de venganza, descarga sensible y/o un medio para contemplar las pretensiones No resueltas que en expectativa la otra sección (pareja) debía haber dado y satisfecho.

Es como estar en una salón de juegos del instituto y 2 pequeños (niño/pequeña) compiten por la atención del resto. O en el tradicional juego de té, en donde los juguetes son los elementos de contención sensible de la pequeña y/o pequeña que los juega.

Frente a los acontecimientos de mal que se experimentan en la adultez, se activan detonantes sentimentales de la niñez. Con lo que podría presentarse una inclinación a que hijos/hijas pasen a ser escuderos de guerra de una guerra sin cuartel de la que no tienen para qué exactamente ser parte, en tanto que no forman parte a ese vínculo relacional (pareja).

El tema a solucionar es entre la relación de pareja, en relación del vínculo marital en enfrentamiento. Mas no en la relación de padre/madre hacia los hijos/hijas.

Otra situación que puede dañar a los hijos/hijas en una separación del vínculo, es la percepción que tiene el contexto social y cultural. Hay sistemas familiares en donde los pequeños y pequeñas no son vistas/les como sujeto de derechos. Lo que acentúa la creencia de que no deben ser tomados presente en la comunicación, no tomarlos presente en la toma de resoluciones que les compete como hijos/hijas y no tener en cuenta sus conmuevas. Esto quizá llegue a detonar en los hijos/hijas la viable creencia de la pérdida de una composición vincular cariñosa, de resguardo y seguridad.

En toda relación hay una pelea de egos, en donde las partes que se relacionan tienen la posibilidad de conseguir complementarse, acuerparse, complementarse y en muchas otras relaciones, no. Hay roturas relacionales físicas repentinas o fulminantes, a medio o largo período y roturas sentimentales permanentes.

Esta últma, se aprecia en el momento en que hay 2 personas adultas distribuyendo un techo aparentando ser pareja por los hijos/hijas, pero el vínculo matrimonial está roto. Si bien legalmente no hay un archivo que indique una separación del vínculo, a nivel vibratorio sí hay una separación que acarrea a daño colateral hacia los hijos/hijas pasando inadvertido.

Las dos desarrollan daño psicoemocional en el momento en que no se administran los duelos o las pérdidas desde el Ser Consciente. Tal como en el momento en que se toman las resoluciones en “nombre de los hijos/hijas” a fin de que “ellos no padezcan”, por los probables temores que podría aparecer de la pareja frente a una permanencia o separación en el vínculo, así sea por pretensiones no reconocidas. Alguno de ámbas (seguir en la relación o separarse) se puede ofrecer por temor a sentir y/o por negación de ver en introspección.

En el momento en que se pierde de vista el papel de padre/madre y no se toma presente a hijos/hijas como personas y sujetos psicoemocionales con independencia de la edad que tengan. Podría producir traumas, culpas y/o enfrentamientos, en el momento en que a esos pequeños/pequeñas sean mayores. Y de hecho en el momento en que les toque el papel de progenitores y/o pareja aparece la inclinación a reiterar los patrones de mal del divorcio de sus progenitores de formas distintas. Con el propósito en la experiencia de vida de ver el mal sensible adherido en ellos/ellas.

A veces, en el momento en que hay detonantes de crisis extremas, y entre las partes (marido/mujer), activan a buscar acompañamiento psicológico para el divorcio, en su búsqueda de ¿con qué psicoterapeuta ir? Entre las cuestiones que acostumbran a llevar a cabo son: “¿atiende a pequeños que ‘empezarán un divorcio’?

Esa pregunta revela un ejemplo evidente de las confusiones de de qué manera se ve y quiénes son los comprometidos en un divorcio. Y la contestación puede ser clara, en el momento en que se toma consciencia de que los pequeños/pequeñas no se están divorciando.

Para muchas familias los hijos/hijas asimismo experimentan el divorcio o la separación adjuntado con la pareja que toma esta resolución. Esto se aguza frente a las lealtades que se activan en hijos/hijas. Que los puede conducir a presenciar el abandono y/o el rechazo, los odios, resquemores y enfermedades que se pudiese gestar de la separación del vínculo marital de la composición familiar en el momento en que No les toca a ellos/ellas. Posible causante del viable daño que pudiese haber en los hijos/hijas frente a una separación, que puede producir una contrariedad en las relaciones sentimentales de pequeños y pequeñas en su experiencia de hijos/hijas.

¿Cuáles son las ocasiones de divorcio que tienen la posibilidad de perjudicar mucho más a los jovenes?

La etapa de la adolescencia la percibo como el punto crítico del egocentrismo que experimenta la mayor parte de los humanos en ese estadio. Lo veo como la cima del individualismo radical, del histrionismo. De la representación de las enfermedades de la niñez en su máximo esplendor, de los dolores con la relación de las figuras primarias cariñosas. De la representación del adolecer del sistema familiar, de la identidad del mismo sistema familiar y del contexto social y cultural en donde medró. Así sea en una manifestación pasiva, activa o mezclada. Entre la rebeldía, la extraversión, introversión, inhibición.

Un divorcio tiende a pasar la atención a la separación de la relación de pareja, del vínculo matrimonial y del trueque de pretensiones de ámbas personas que lo integraban. Poniendo hincapié que en el momento en que hay un divorcio no hay una separación del concepto de los conceptos de los permisos de todas la gente (marido, marido/mujer, mujer, padre/madre, hijo/hija, niño/pequeña, jovenes), en consecuencia, todos entran a exactamente la misma guerra sin poder discernir qué permisos forman parte de qué relación y cuál o qué entra en la disolución y qué no.

Ello puede producir la oración “Nos marchamos a separar”. El encontronazo en el joven puede ser realmente fuerte, tiende a reactivar huellas sentimentales de rechazo y/o abandono, pérdida de la seguridad y pérdida de la seguridad de confort desde la niñez. Culpas y temores que estuvieron almacenados confusos y no resueltos frente a la sepa de comunicación y de la sepa cariñosa y/o sensible.

En un caso así podría presentarse una inclinación de que los hijos/hijas jovenes entren en la disolución del matrimonio, en el momento en que padre/madre proyecta en los hijos/hijas las pretensiones no resueltas en su etapa de adolescencia. Con la posibilidad de que energéticamente tomen el sitio de padre/madre/pareja, mientras que los progenitores se mueven al rincón de hijos/hijas o se desconectan de un papel en el espacio.

Al pasar la atención a la separación de las relaciones entre 2 “mayores” (matrimonio), o sea, en el momento en que los mayores se centran en sí mismos, en su desafío de pareja/matrimonio, pierden de vista su papel de progenitores.

Las pretensiones que se muestran en la adolescencia como la: escucha, atención, acompañamiento en el cambio de estadio por la pérdida de la niñez, pretensiones de pertenencia y hallazgo o capacitación de identidades, entre otros muchos temas, podrían quedar como pretensiones no resueltas en esta etapa. Probablemente se acentúan en el momento en que se enquistan conmuevas dolorosas frente al divorcio y más tarde tienden a detonarse de cualquier forma y/o a la par apuntalarse con las pretensiones no resueltas en la niñez.

El/la joven podría colapsar emotivamente en el momento en que papá/mamá dejan de ser progenitores y se pierden en el juego de las pretensiones egocéntricas para ser cubiertas por hijos/hijas. Quienes tienen la posibilidad de transformarse en los escuderos de las peleas sentimentales de 2 personas, que nada tienen relación a la relación paterno filial.

En ese sendero, se puede enseñar una trasgresión del orden del sistema familiar como se mentó arriba. En el momento en que vibratoriamente hijo/hija pasa a ocupar el sitio de pareja o de padre/madre de los mayores que se separan o de padre de alguno de sus hermanos/hermanas en caso que hubiese, acrecentando la experiencia de crueldad.

En el momento en que 2 personas se relacionan sentimentalmente, de una u otra forma (a nivel inconsciente), se les disparan las huellas sentimentales de: pretensiones, faltas, culpas y/o vergüenzas que lograron marcarse en la niñez y/o la adolescencia. Se activa la dolencia de temor, mal, pérdida, la separación, el abandono, el rechazo, las traiciones, el odio, el rencor y/o resquemores no resueltos en la experiencia individual. Al no hacerse consciente la necesidad de administrar y/o mediar esas conmuevas, el acontecimiento de la separación o divorcio, tiende a detonar y también impactar con dureza en todos y en todos los comprometidos del sistema familiar.

Exactamente la misma los divorcios en el momento en que hay hijos/hijas pequeñas, el hijo/hija joven, queda en la mitad de una separación, de la que no forma parte y tiende a ser tomando como objeto aliado para contemplar pretensiones, intereses y de determinada forma castigar a la parte contraria (padre/madre).

¿Qué es para ti el fenómeno de alienación parental, y hasta qué punto es recurrente en divorcios con parejas con hijos/hijas?

La alienación parental la creo efecto de la guerra de los egos y de la educación del sistema patriarcal. Entre los actos de violencias mucho más fuertes y de graves consecuencias inapreciables a fácil vista.

Aclarando que el sistema patriarcal es visto como el sistema de opiniones que funciona estatutos, correspondencias y maneras de ver en la experiencia humana. Según a beneficio de apasionados cerca de la necesidad de la adquisición de poder y autoridad. Sea quien sea la parte dominante.

En una observación inconsciente frente a las ausencias del: autoconocimiento, de la coche-observación, de la coche-compromiso, de la alta autovaloración y/o de las ausencias de la fortaleza interior. Con la necesidad reactiva de control y manipulación como mecanismo de supervivencia, por las lesiones y huellas sentimentales no resueltas. Como la traición, la puerta de inseguridad en las vivencias de niñez de la gente adultas. Los hijos/hijas acostumbran a percibirse como elementos para contemplar faltas, pretensiones. Medios de reclamos, odios, venganzas y/o resquemores o probar poder.

Esto se siente probablemente en una continuidad alta, en el momento en que la mirada se posa en los indicadores sociales del aumento de divorcios (mal gestionados), del aumento de la crueldad, pérdida responsabilidades y muchos dolores mucho más del sistema popular. O podría verse menos recurrente, en el momento en que la mirada se posa en quienes ponen su intención y toman la experiencia en sus manos con una visión a la transformación y resolución de los propios enfrentamientos.

Una alienación parental se puede ofrecer energéticamente en las lealtades de los hijos/hijas hacia entre las figuras de autoridad de la composición familiar, sin haber una manifestación de un divorcio. En el momento en que se muestra una separación y/o disolución del vínculo matrimonial. Inconscientemente, siendo vistos los hijos/hijas como una parte de la propiedad, como elementos de deseos o un medio para contemplar pretensiones. Se puede poder atisbar una alienación desde exactamente el mismo principio activo al anteponer el adjetivo “míos” a la palabra hijos/hijas.

En el momento en que “mí” o “míos” únicamente es un identificador para registrar a qué sistema o composición forma parte un individuo, sea quien sea, con la independencia de movimiento. Nada relativo a “propiedad”.

En etimología enajenar refiere a “sacarle identidad a otro”. Se aúna la raíz de infante que refiere a la “negación de charlar” y también niñez a la “incapacidad de charlar y/o expresarse”. Y la palabra niño no posee una raíz etimológica, el que ha podido haber surgido como modismo frente a las “pretensiones de comunicación” y a la par no se marca una referencia desde lo femenino.

De esto se consigue que al conjuntar las referencias simbólicas del origen de la palabra niño/pequeña, se puede interpretar que no son vistos/as como personas (sujetos) y se consideran como inútiles de expresarse (públicamente, siendo las pequeñas, pequeños y jovenes, una parte del campo privado (familia), con lo que los progenitores charlan y deciden por ellos).

La alienación parental transporta a que los hijos/hija pierdan autonomía y también identidad frente a la fuerza de la autoridad predeterminado por el sistema de creencia patriarcal. Frente a una disolución del vínculo, el hijo/hija activa las lealtades con la figura con quien tenga mayor necesidad o conexión sensible y con quien energéticamente le toca tener una experiencia mucho más fuerte o de mayor movimiento energético sensible, así sea que se quede al precaución períodico de ese padre/madre o no. Ese Movimiento Sensible Energético se da para producir un desarrollo intrapersonal energético (lo que no se observa de esta forma, de esto aparece el inconveniente).

Podría interpretarse que, pequeños/pequeñas frente a la pérdida de identidad como sujetos de derechos, tienen a perder la identidad del papel de hijo/hija, con esto, la conexión paterno filial y pasan a ser una parte de las pertenencias de entre las partes que conformó la pareja en disputa. En donde las conmuevas de los pequeños/pequeñas y jovenes en su papel de hijo/hija quedan encapsuladas, gestando y enquistando probables consecuencias en sus relaciones “intra” y también entre personas.

Y de este modo se marcha provocando círculos viciosos de violencias naturalizadas.

¿Cuándo se detiene la situación? Se extiende hasta el momento en que llega la persona con la bastante fuerza y determinación, con la función de vida de ver, admitir y oír el mal sensible que transporta del sistema familiar del que es parte. Para ofrecerle voz, dejar salir y sanar alguna de las muchas lesiones que logre llevar, energéticamente comentando. Esa persona puede ser un hijo/hija, nieto/nieta, bisnieto/bisnieta, tataranieto/tataranieta, etcétera. u otra persona alineada energéticamente al sistema por experiencia.

Hay 2 maneras de ofrecerle voz a la crueldad: desde el Amor o el mal. El interrogante que aquí queda en el aire es: ¿Que tan consciente y responsable se escoge ser frente a la experiencia de una separación para llevarlo desde una observación emotivamente madura con el acompañamiento conveniente o no. Con el propósito de dejar en libertad a hijos/hijas del mal que los dos progenitores llevan en su experiencia de personas en el vínculo matrimonial? O ¿Qué tan inconsciente se escoge ser, por la resistencia y el temor de sentir lo que toca ver, y se acaba pasando la estafeta de mal y ocasiones sentimentales no resueltas a los hijos/hijas a fin de que lo lleven por los progenitores, en donde probablemente hijo/hija se pierdan de nuestra función que les toca como personas y en esta experiencia de vida?

Administrar los procesos de divorcio sin accionar de una forma que sea muy dolorosa para los hijos/hijas puede ser realmente complejo, especialmente si la relación entre quienes se apartan es problemática y los hijos/hijas están en el medio ¿qué consejos darías para casos de esta manera?

Creo que el primer consejo y unas de las primeras reglas de oro, sino más bien es que la única regla, está tácita en el interrogante.

Dejar de poner a los hijos/hijas en el medio. No les toca ese sitio, no forman parte de un divorcio. El vínculo matrimonial se disuelve, por sepa de coche-responsabilidades, quizá por el hecho de que ninguna de las partes implicadas cubrió las esperanzas y pretensiones del otro. Desde la creencia de que es el otro quien debe ofrecer y proveer de cuidados, atención y amor.
Anteponer a los hijos/hijas como escudo y en el medio de una -disputa- de poder (que no les toca), en dependencia del “bando” en el que se quede el hijo/hija va a sentir lo que la figura de autoridad con quien se quede y/o deje de estar, logre sentir, quizá como mecanismo para producir “empatía” y poder disociar el mal del acontecimiento o por lealtad.

Por poner un ejemplo, en las situaciones de que madre o padre, quien pudiese tener activada la emoción de abandono de la pareja. Aparece la inclinación que el hijo/hija que se quede con él /ella, logre encender la emoción de abandono hacia el padre/madre que deja de estar frente sus ojos como familia. En donde se podrían gestar una secuencia de reclamos, resquemores y dolores en torno al padre/madre. Los que no tienen para qué exactamente ser y se viven como reales.

Caso de que el padre/madre no logre lidiar con el desafío y su mal y decida recortar comunicación y relación total con hijo/hija, es una parte de padre/madre hacerse responsable de esto. Mucho más el padre/madre que se queda, no le corresponde sujetarse de hijos/hijas afectándolos, como medio de reclamo de sus dolores hacia la expareja.
Otra regla desde la mirada individual, es escapar del juego: victima-victimario. Las dos personas (pareja), llevan intereses personales qué agradar. Y dañan a quienes cohabitan en la experiencia o en exactamente la misma esfera: los hijos/hijas.

Si es verdadera la oración “no deseo dañarlos” toca accionar desde la sinceridad. Una separación no daña mientras que no sea ese el fundamento inconsciente por el que se decida separar. Esto es, poniendo en ejemplo, una disolución por infidelidad, desde dónde activa la pareja la disolución del vínculo ¿Observando la situación como una experiencia que transporta llevar a cabo introspección para hallar el mensaje que trae? o ¿Se ve desde el temor, la frustración, los celos, la impotencia, resentimiento y/u odio y las resoluciones de qué llevar a cabo, se toman desde la venganza personal sin meditar en absolutamente nadie mucho más?

Otra pauta es entender que según la vibración sensible con que se tome una resolución y/o acción, es el encontronazo que se producirá al otro lado y la contestación que va a haber de vuelta. De esto aparece la relevancia de ser conscientes que en el momento en que el acontecimiento de un “divorcio”, se comienza a tornar emotivamente lamentable y mentalmente caótico. Más allá del nivel de mal y de caos que logre presentarse o del orgullo y la dignidad que logren sobre pasar. Se necesita admitir que la situación se sale de control y es instante de considera tomar el acompañamiento psicoterapéutico. Quizá no se tiene las capacidades para administrar o quizá sí, no obstante, los detonantes inconscientes que se expresan de manera reactiva, van a poder producir un bloqueo que impacta en la toma de resoluciones.

En el momento en que refiero “control”, no hace referencia al control de manipulación para desplazar la situación a contemplar intereses personales y/o particulares a conveniencia. Sino más bien desde la contención del acontecimiento, en donde cada parte se hace responsable de la parte que le corresponde y le toca solucionar en pro del confort común del sistema familiar que se formó en su instante. Un sistema que está en sendero a alterarse, mas no a ocultar o desintegrarse.

En el reconocimiento de ¿de qué forma me veo? de ¿de qué forma me siento frente a lo que veo? y ¿qué pienso? Es el punto clave para admitir si se necesita acompañamiento psicoemocional. El que dejará ver, qué huellas sentimentales se están reactivando, que, frente al acontecimiento del divorcio y la sepa cultural de la coche-observación consciente, no se consigue ver.

Con la intención de asegurar la sinceridad, congruencia y en la convicción de sostener el confort en los hijos/hijas y del sí mismo a lo largo del desarrollo.

Tener intención de apertura de visión y admitir que, en las situaciones de mal y desafío, como el divorcio y/o roturas sentimentales en el vínculo, marca de frente mano una separación sensible en los hijos/hijas que constituyen la composición familiar. Separación que traen, derivado de códigos vibratorios que se dan por patrones inconscientes y/o lealtades familiares.
Por consiguiente, la mirada de la separación necesita ser integral, no desde las pretensiones inconscientes egocéntricas. Sino más bien desde la mirada de reconocimiento de la experiencia como medio de resolución de ocasiones sentimentales no resueltas y necesitan ser atendidas. Ver el divorcio como una experiencia que se muestra a fin de que haya desarrollo tanto personal como estructural. No como un fracaso de vida, pues la vida no es eso.

¿Cuáles son las primordiales tácticas y técnicas de intervención utilizadas en terapia para emprender casos de divorcios con hijos de corta edad?

Creo que las medidas primarios o principales para una resolución de enfrentamiento está en la coche-observación y el saber de uno mismo. Cada individuo es el núcleo de sus vivencias y huellas sentimentales, por consiguiente, solo en ella está la puerta de entrada y de salida a las resoluciones de las ocasiones en crisis, para ver el caos que produjo la separación, desde una observación clemente y comprensiva. Que deje dirigir al orden y también integración psicoemocional de todas la gente que en su instante conformaron un vínculo matrimonial. Lo que les dejará tener desarrollo personal y seguir a sus siguientes vivencias sin producir una división de los hijos/hijas hacia el otro padre/madre.

Por consiguiente, hay diferentes criterios para emprender una situación de separación, ya que cada experiencia es única en todos y cada sujeto. Se aborda desde los intereses y pretensiones a arreglar de cada parte desde el ser personas en donde cada uno de ellos es un reflejo de sí, del otro y de la experiencia en sí. Y les toca tomar la compromiso de esa parte que les toca.

Hay una sucesión de puntos o temas a solucionar que necesitan ser abordadas en la separación del vínculo, que podrían agrandar perspectivas y editar el enfoque de la experiencia de divorcio, para asegurar el confort de los hijos/hijas a cualquier edad:

Reconfigurar el término de familia. Frente a la creencia de que solamente existe es una familia clásico (padre/madre-hijos/hijas), en el momento en que ya no es de esta forma, se muestran una sucesión de culpas y temores internos que podrían aumentar la crisis y el caos del acontecimiento frente a las opiniones y las esperanzas de lo que “debería” ser. Las familias tienen la posibilidad de ser habituales, de jefatura femenina o masculina, compuesta, popularizada, de un individuo, sanguínea o natural. Es la manera en que cada miembro tiene que viene dentro a nivel inconsciente el concepto de familia, las pretensiones, dolores y ocasiones a solucionar cerca de ello, a donde toca enfocarse. Frente a la posición de lo idóneo vs lo real.

Ver la separación como una experiencia de vida que tiene un mensaje qué decir para un desarrollo sensible. En lugar de ser vista desde los descalabros y/o fraudes.

Integrar el reconocimiento de las faltas y pretensiones no resueltas en niñez y/o niñez, que cada adulto transporta en su experiencia de vida con sus figuras cariñosas primarias.

Admitir que se demanda al otro (pareja) la satisfacción de las propias pretensiones y faltas cariñosas, que van provocando impotencia y frustración al no contemplar los intereses y esperanzas personales.

Admitir que en el momento en que la otra persona deja de “ocupar”, hay que al propio vacío que se transporta dentro y que nada, ni absolutamente nadie va a poder satisfacerlo, mucho más que el sí mismo.
Tomar al temor como aliado en lugar de enemigo.

Detectar el sistema de opiniones que se tiene frente a la separación, el divorcio y/o hacia la otra persona (pareja), observando qué tanta paz da o qué tanta crisis mental puede producir.
Concienciar que la experiencia no es cerca de lo que la otra sección (pareja), afirma y/o hace, sino más bien en la experiencia individual y personal de de qué forma se ve, siente y se piensa el divorcio.
Toca coche-seccionar las causas por los cuáles se detonó una separación. A fin de que cada parte tome la compromiso de la experiencia y resuelva en su espacio la crisis donde podría hallarse o estar negando.

La relevancia del reconocimiento de la baja administración o sepa de administración, de las propias pretensiones sentimentales.

La relevancia de la sinceridad de admitir de qué manera se controla la separación para agradar los propios intereses y pretensiones.

Admitir en el momento en que no se tiene la capacidad de coche gestionarse, en pro del confort de todos y cada uno de los comprometidos.

Concienciar que se provoca la anulación de un matrimonio, mas no, la anulación de ser progenitores (padre/madre).

Es esencial estimar como una parte de un divorcio la mediación y acompañamiento psicoemocional. Tal como se necesita de una sección jurídica para asegurar la seguridad de casa, comida y sustento de hijas y también hijos. Se regresa indispensable asegurar el confort colega psicoemocional de hijas y también hijos.

Detectar la carga social y cultural con la que se medró, frente al concepto del divorcio y todo lo relacionado en él.

Detectar cuáles son las opiniones que se tiene de una mujer y/u hombre divorciados.

Detectar las opiniones ambiente a pequeños, pequeñas y jovenes de progenitores divorciados.

Detectar de qué manera se está administrando la separación frente hijos y también hijas.

Admitir que la separación es entre 2 “mayores” que dejan de ser pareja, no entre todos y cada uno de los pertenecientes que conformaban una familia.

Concienciar que la familia no se rompe, sino cambia de manera.

Integrar una exclusiva visión en donde tanto el padre/madre que queda con los hijos y el padre/madre que se marcha, si les toca en experiencia, formaran nuevos vínculos con otra persona. Y los hijos que son extensión del primer matrimonio, van a ser una parte de 2 familias. Mientras que haya una correcta administración de las conmuevas y/o acompañamiento para llevar la separación matrimonial en pro del confort de hijos/hijas y del vínculo paterno filial.

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