La ansiedad es un mecanismo de defensa natural del organismo, que se pone en marcha en el momento en que estamos en riesgo, así sea en un campo sensible, físico o los dos.

En el momento en que interpretamos algo como una amenaza, las glándulas suprarrenales dejan libre adrenalina, una hormona y neurotransmisor que incrementa la continuidad cardiaca, contrae los vasos sanguíneos, dilata las vías aéreas y, para resumir, nos prepara para escapar o encararnos a un riesgo. La vida media de la adrenalina en el plasma es de 2-3 minutos, conque su efecto es muy con limite.

Por otra parte, el cortisol es la substancia que se conoce verdaderamente como “la hormona del agobio”. Este glucocorticoide nos prepara en frente de ocasiones peligrosas mucho más en un largo plazo, ocasionando la movilización de nutrientes al ambiente muscular, regulando los escenarios de inflamación local, reduciendo la síntesis ósea y otras varias cosas mucho más. Entre los objetivos del cortisol es regentar la energía corporal guardada hacia el sistema locomotor, con el objetivo de tener al organismo listo para cualquier amenaza.

El inconveniente de esta última contestación fisiológica es que se puede enseñar en un largo plazo, lo que hace efectos deletéreos sobre el organismo. Siendo un glucocorticoide, esta substancia es inmunosupresora, lo que se traduce en una mayor sencillez para contraer algunas nosologías recurrentes, como gripes y constipados. Además de esto, asimismo hace desajustes intestinales en un largo plazo.

Para eludir la instauración de un nivel prominente de cortisol en tu organismo frente al agobio continuado, aquí vas a ver ciertas ideas clave sobre de qué forma conducir la ansiedad en nuestro día a día.

De qué forma conducir la ansiedad patológica en nuestro día a día

Primeramente, es requisito dejar claro un término clave: el estado sensible ansioso no en todos los casos es malo, siempre y cuando responda a un estímulo preciso. Se tienen la posibilidad de educar muchas técnicas para supervisar el agobio momentáneo desde casa, pero si este se instituye en un largo plazo, la asistencia debe proceder de un profesional médico. Por este motivo, resulta fundamental distinguir un cuadro de ansiedad ocasional de un trastorno de ansiedad popularizado (TAG).

Así como indican fuentes expertos, los trastornos de ansiedad son los inconvenientes sicológicos más frecuentes en la Unión Europea (UE), con una prevalencia de forma anual del 14% de la población y un promedio 61,5 miles de individuos perjudicadas. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), anunciado por la Asociación De america de Psicología en el año 2013, los criterios diagnósticos para advertir un TAG son los próximos:

  • Ansiedad y preocupación excesivas (aprehensión), que hace aparición la mayor parte de días de la semana, a lo largo de cuando menos un periodo de tiempo de 6 meses. Esta preocupación se dirige a muchas ocupaciones (instituto, facultad, etcétera).
  • El tolerante ve bien difícil o irrealizable supervisar sus intranquilidades.
  • El tolerante muestra 3 o mucho más síntomas de los convocados aparte de la ansiedad, con por lo menos alguno de ellos presente a lo largo de los últimos 6 meses de manera incesante: falta de reposo, sencillez para sentir fatiga, contrariedad en el momento de concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y/o inconvenientes de sueño.
  • La ansiedad y la preocupación le causan al tolerante distrés importante en el ambiente popular, ocupacional y otras áreas esenciales para el avance personal.
  • La ansiedad es imposible argumentar por procesos fisiológicos derivados del empleo de substancias o por otra condición médica (como hipertiroidismo).
  • La ansiedad es imposible argumentar por otras entidades clínicas de índole sicológica (trastorno del pavor, TDAH y otras anomalías de la salud).

Si te viste reflejado en este método diagnóstico, tu administración de la ansiedad no está en ti, sino más bien en la asistencia técnica, sicológica o siquiátrica. El TAG se habla con medicamentos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRIs), antidepresivos tricíclicos, benzodiacepinas en los peores instantes del cuadro, buspirona y/o betabloqueantes en ciertos casos.

Alén del frente farmacológico (fundamental en el primer año de régimen), asimismo se hace fundamental una terapia sicológica, por norma general de tipo cognitivo-conductual. Este género de abordajes en un largo plazo le asistirán al tolerante a detectar y supervisar los patrones de conducta “maladaptativos” que llevan al agobio incesante, lo que va a poder derivar en una mejora transcurrido el tiempo. La acción de los fármacos y la terapia conjunta es fundamental para emprender un TAG.

Relajación

De qué manera conducir la ansiedad no patológica

Conducir la ansiedad ocasional por una situación específica es más simple que tratar un cuadro clínico, ya que como vimos, esta sensación es habitual y se acostumbra solucionar por sí misma en el momento en que el estresor desaparece del ambiente. De cualquier manera, hay una secuencia de claves que se tienen la posibilidad de proseguir a fin de que los nervios no tomen el control en una situación dada.

Primeramente, podemos destacar que la tasa respiratoria es algo mucho más esenciales que hay que sostener controladas en instantes de tensión y agobio. En el momento en que respiramos mucho más de lo preciso, se genera un trueque de gases en sangre fuera de la normalidad, que se traduce en una pérdida de dióxido de carbono en sangre (y un exceso de oxígeno).

Esto puede derivar en un cuadro clínico popular como “alcalosis respiratoria”, que se traduce en mareos, vértigo, confusión, falta de aliento y malestar torácico. Para eludir llegar hasta este punto, es requisito sostener un control total sobre la respiración. Si los nervios tienen la posibilidad de contigo, túmbate y respira de manera profunda, con las manos en el diafragma, y cuenta hasta 10 en todos y cada período respiratorio (inspirar-sostener-expirar).

Alén de esto, asimismo frecuenta recomendarse salir a llevar a cabo ejercicio tras un instante de agobio muy marcado. La liberación de endorfinas y la quema del exceso de energía asisten bastante a administrar el cuadro de ansiedad ocasional. Además de esto, al correr o caminar, se regula de manera consciente la respiración. Todo lo mencionado contribuye a eludir la alcalosis respiratoria y la entrada en estados de pavor.

Resumiendo, la ansiedad patológica debe tratarse de manera farmacológica y sicológica, al paso que la ansiedad fisiológica puede abordarse desde casa. De cualquier manera, jamás está de sobra asistir a un profesional en psicología para conseguir las herramientas sentimentales primordiales para el día a día, con independencia de que se tenga una condición sicológica o no.

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Referencias bibliográficas:

  • Fricchione, G. (2004). Generalized anxiety disorder. New England Journal of Medicine, 351(7), 675-682.
  • Newman, M. G., & Erickson, T. M. (2010). Generalized anxiety disorder.
  • Rowa, K., & Antony, M. M. (2008). Generalized anxiety disorder.
  • Stein, M. B., & Sareen, J. (2015). Generalized anxiety disorder. New England Journal of Medicine, 373(21), 2059-2068.

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