Durante nuestras vidas vamos a requerir asistencia del resto más de una vez. A pesar de que nos cueste reconocerlo, no somos idóneos y requerimos que otra gente nos asistan con multitud de tareas.

En otras oportunidades lo que puede pasar es que sencillamente nos haya surgido un imprevisto y, a consecuencia de ello, precisemos que alguien nos lleve a cabo un favor de última hora.

Sea como sea el favor a soliciar, la manera en de qué forma se hacen es prácticamente tan esencial como lo urgentes que logren ser. Por esta razón aquí vamos a emprender el tema de de qué manera soliciar favores, observando qué causantes tienen la posibilidad de influir en que el resto estén predispuestos a asistirnos.

¿De qué manera estudiar a soliciar favores?

Aun la gente mucho más independientes precisan asistencia en algún instante, ya que no dejamos de ser animales imperfectos y, asimismo, sociales. Utilizando ese ingrediente popular de la naturaleza humana más de una vez nos observamos en la necesidad de soliciar favores, pero eso no en todos los casos es algo simple. Así sea por reparo, por el hecho de que nos dé vergüenza o por fácil temor a que nos lo rechacen, la verdad es que soliciar algo a otra persona es una labor un poco dificultosa.

Como resulta lógico, cada favor supone una contrariedad diferente que asimismo influye en el momento de ser pedido. No es exactamente lo mismo soliciar que, por favor, nos adquieran una lata de sardinas en el autoservicio que nos cubran el horario de tarde en la oficina. Los favores tienen la posibilidad de ser mucho más simples o bien difíciles de agradar en función de cuántos elementos deba desplazar la persona a la que le solicitamos el favor, fundamento por el que asimismo es aproximadamente posible que nos lo satisfazca. Afortunadamente, hay una sucesión de causantes que tienen la posibilidad de asistirnos a que nuestras necesidades se cumplan.

1. Presencialidad

Así sea por tranquilidad o pues de forma directa nos ofrece reparo llevarlo a cabo en persona muchos son los que eligen soliciar los favores por vía redactada, tanto por dirección de correo electrónico como por correo instantánea. Los e-mails son vistos como idóneos para soliciar favores a los compañeros del trabajo, al paso que los chats se emplean con personas mucho más próximas, como familiares y amigos.

Varios apelan al artículo suponiendo que esta manera nos irá a ahorrar tener que ver a los ojos de la persona a quien le solicitaremos el favor. Además de esto, el artículo nos se utiliza para ser mucho más persuasivas, premitiéndonos elaborar bien nuestro alegato, realizando que el artículo esté extensamente redactado, exponiendo todas las razones por las cuales requerimos que nos hagan el favor y la urgencia del mismo.

Más allá de todo lo mencionado, la verdad es que la presencialidad es la mejor forma de soliciar los favores. En verdad, llevarlo a cabo por vía redactada es una malísima opción, y de esta manera lo probó una investigación efectuada por la Facultad de Cornell, en USA. El estudio realizado por Roghanizad y Bohns (2017) llegó a la conclusión de que viendo a los ojos de la persona a la que le solicitamos el favor es 34 ocasiones mucho más persuasiva que haciéndolo por vía redactada. Lo destacado es la presencialidad, o dicho de otro modo, soliciar favores frente a frente.

Pedir favores

2. Ir sin vueltas

Es muy normal que, antes de solicitarle el favor a alguien, le saludemos, conversemos cordialmente sobre el tiempo o de algún tema de actualidad y, una vez se ha entrado un tanto en ámbito, continuamos a los halagos, el peloteo dicho mucho más de manera coloquial. Esto está bien mientras que no nos alarguemos bastante.

Por norma establecida, en el momento en que vamos a soliciar una favor la otra persona lo nota. Siempre y en todo momento se le pasará por la cabeza lo de “Este desea algo, seguro”. Lo destacado es dejar caer la solicitud cuanto antes, sin ser bastante bruscos pero tampoco dando bastantes rodeos ni halagando empalagosamente. Normalmente, somos mucho más propensos a llevar a cabo favores a el resto si quien nos lo solicita va directo al grano.

3. Proteger el lenguaje no verbal

Soliciar los favores frente a frente es tan persuasivo merced a la asistencia del lenguaje no verbal. Esta clase de lenguaje influye bastante en el momento de hallar seducir a alguien a fin de que nos asista, fundamento por el que debemos proteger qué expresiones y movimientos hacemos en presencia de la persona a la que le haremos una solicitud.

Ciertos avisos: mirada clara, movimientos relajados, los brazos en situación abierta y jamás cruzados. Estos movimientos, aparte de ver a los ojos y sonreír, invitan a que la otra sección se muestre desprendida y nos asista. Añadido a esto, lo conveniente es realizar la solicitud en un espacio relajado en donde no nos vayan a interrumpir terceras personas.

4. Escoger el instante

Es primordial llevar a cabo el favor en el instante conveniente. Todo el planeta tiene instantes del día en el que está de mejor humor y otros en los que no tanto, como por poner un ejemplo tras trabajar o justo en el momento en que ha recibido una mala novedad. Esto influye y bastante en el momento de realizar un favor, teniendo probablemente menos éxito si le solicitamos a quien nos lo realice justo en el momento en que tiene un mal día.

Por esta razón vamos a deber ser pacientes y escoger el instante mucho más conveniente para llevar a cabo la solicitud, si bien lo que precisemos nos corra mucha prisa. Mientras que no sea algo urgente lo que debamos soliciar puede aguardar varias horas o días, ya que de llevarlo a cabo en el instante menos conveniente disponemos asegurado el rotundo “no”.

5. Mostrar las causas

Si bien no es conveniente explayarse bastante en el porqué de nuestra solicitud, sí que es muy aconsejable mostrar algún fundamento ya que de no llevarlo a cabo va a sonar como una imposición o algo puramente egoísta. La otra persona debe comprender que verdaderamente lo requerimos, que le solicitamos un favor por el hecho de que no nos tenemos la posibilidad de servir por nosotros pero es algo esencial.

Aquí volvemos a charlar de evidencia a nivel científico mentando otro ensayo, en un caso así efectuado por la Facultad de Harvard. En su ensayo, Langer y Chanowitz (1978) hicieron una prueba simple. Entre los estudiosos abordaba a un compañero en la fotocopiadora y le solicitaba, por favor, que le cediese el momento. Unas ocasiones lo hacía sin ofrecer explicación alguna al paso que en otras sí que exponía su fundamento.

En el 60% de las situaciones en los que solicitaba el favor pero sin ofrecer explicaciones tenía éxito, valiéndose de solo el aspecto presencialidad, o sea, soliciar el favor frente a frente. En cambio, el porcentaje de éxito ascendía a cerca del 90% en el momento en que el estudioso daba un fundamento para colarse.

Lo asombroso de todo era que el fundamento que daba no era nada bastante complejo ni una solicitud trascendental, era verdaderamente “Disculpa, ¿puedo colarme? Es que debo llevar a cabo unas copias.” Por el mero hecho de ofrecer un fundamento, si bien visible y absurdo, el estudioso lograba colarse 9 de cada 10 ocasiones. Esto viene a probar que siempre y cuando solicitemos un favor lo debemos acompañar con una justificación, si bien sea mínima.

Referencias bibliográficas:

  • Roghanizad, Mahdi & Bohns, Vanessa. (2017). Ask in person: You’re less persuasive than you think over dirección de correo electrónico. Journal of En fase de prueba Popular Psychology. 66. 223-226. 10.1016/j.jesp.2016.10.002.
  • Langer, Y también., Blank, A., & Chanowitz, B. (1978). The mindlessness of Ostensibly Thoughtful Action: The Role of “Placebic” Information in Interpersonal Interaction. Journal of Personality and Popular Psychology, 36(6), 635-642.

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