Toda enorme crisis genera tanto un encontronazo material como un encontronazo psicológico en la población, y la pandemia del coronavirus no es una salvedad.

En este sentido, muchas son las personas que aprecian que la situación las excede, y se muestran los desequilibrios sentimentales unidos a un sentimiento de desesperación y angustia.

Evidentemente, sentir angustia y agobio en un contexto de esta manera no es algo malo ni siempre problemático, sino más bien una reacción natural a lo que sucede en el momento en que varias cosas que dábamos por sentado dejan de serlo. Pero frecuentemente ese estado psicológico pasa a ser parte del inconveniente, por el hecho de que nos sostienen en un estado de desesperanza que nos paraliza y nos impide hallar resoluciones y aplicarlas. En el artículo observaremos qué llevar a cabo en esos casos.

¿De qué forma brotan los inconvenientes de desesperación frente a la pandemia?

Las fuentes de agobio y angustia en tiempos de coronavirus son muchas, pero resaltan las próximas:

• Temor a perder el trabajo o los capital
• Temor al contagio
• Temor a perder la salud o a perder a conocidos cercanos
• Indecisión sobre la transformación popular, política y económica del país
• Malestar frente a las medidas obligatorias aplicadas para eludir los contagios
• Aislamiento popular

De entre todos estos elementos, resaltan el hecho de no comprender lo que va a ocurrir (ya que la carencia de información sobre temas importantes socios a las crisis tiende a ser interpretada desde un criterio fatalista), el agobio de tener que amoldarse a una situación económica mucho más desfavorable, y las vivencias de temor o de pérdida creadas por el efecto del virus en sí. Hablamos de inconvenientes con los que absolutamente nadie contaba hace unos cuentos meses, y que nos fuerzan a “posicionarnos” tanto desde nuestra vida personal como desde la vida profesional, realizando sacrificios por amoldarnos a una exclusiva situación muy complicada.

Frente a la iniciativa de que en ocasiones de esta manera las equivocaciones tienen la posibilidad de salir caras, es simple que se muestre la rumiación sicológica, que es la inclinación a meditar constantemente en lo mismo más allá de que eso nos produzca malestar. Ese fenómeno va a través de la ansiedad, que nos sostiene en un estado de alarma prácticamente incesante más allá de que eso no nos vuelva siempre mucho más eficaces abordando nuestros inconvenientes (en verdad, acostumbra tener el efecto opuesto, paralizándonos por la indecisión).

¿Qué llevar a cabo?

La forma mucho más eficiente y eficaz para administrar las malas intenciones derivadas de la crisis del COVID-19 radica en asistir al sicólogo, algo que es viable aun con limitaciones de movilidad merced al formato de terapia en línea por videollamada. No obstante, alén de la psicoterapia asimismo hay una secuencia de hábitos y pequeñas prácticas que puedes integrar a tu día a día para impedir o atenuar los inconvenientes por ansiedad socios a la pandemia. Estas son las mucho más esenciales.

1. Establece un horario y también imprímelo

Tener un horario en el que se integren los primordiales bloques de ocupaciones de todos y cada uno de los días de la semana es primordial para estructurar tus hábitos y realizar una aceptable administración del tiempo.

Además de esto, es conveniente que no te limites a poseerlo guardado en un pc, sino lo imprimas una o múltiples ocasiones a fin de que lo logres poner en sitios de tu casa o dee tu sitio de trabajo es los que sean perceptibles. Esto actuará como un recordatorio de lo que tienes que llevar a cabo y además de esto te va a ayudar a tener en cabeza tus objetivos a corto y medio período, con lo que te concentrarás mucho más en .

2. Establece una separación entre la vida laboral y la vida privada

Entender determinar precisamente cuáles son los instantes y los sitios para ocuparse a trabajar y esos conformados por tiempo de ocio y responsabilidades familiares y familiares es básico para sostener un óptimo equilibrio sensible.

En esto asistencia bastante la iniciativa clave del apartado previo, tener un horario, pero no es bastante con eso. Hay que implicarse activamente en eludir que las activas expertos “se infiltren” en las horas del día que deberíamos estar dedicando a cualquier otra cosa. De no ser de este modo, te expondrás mucho más a los pensamientos obsesivos vinculados a tu trabajo.

3. Ejerce Mindfulness

Los ejercicios de Atención Plena (o Mindfulness) asisten a sostener a raya la ansiedad y los pensamientos intrusivos, y además de esto son muy simples de estudiar. Puedes integrar estas prácticas a tu día a día tanto en forma de reposo en tu jornada laboral como antes de irte a reposar, por poner un ejemplo, para llevarte a estados de tranquilidad y de orientación a los objetivos en puntos del día en el que estar en un estado de parálisis y pensamiento en bucle te podría traer mucho más inconvenientes.

4. Haz ejercicio a intensidad moderada para desconectar

Las sesiones de ejercicio regular no solo te servirán para estar en forma, sino al unísono te van a hacer mucho más fuerte a la ansiedad y te asistirán a dejar en libertad tensiones. Lo más conveniente es desarrollar por lo menos 2 sesiones de ejercicio aeróbico por semana, de entre 40 y 60 minutos.

5. Ejerce técnicas de relajación antes de irte a reposar

Estas técnicas te asistirán a irte a la cubierta habiendo desconectado de probables pensamientos recurrentes que te acostumbran a llevar a un estado de angustia o preocupación. Por servirnos de un ejemplo, puedes dedicar unos 5 o 10 minutos a la respiración diafragmática dominada o a la relajación muscular progresiva de Jacobson.

6. Establece rituales de preparación para en el momento en que te vayas a reposar

Es primordial reposar bien y las horas suficientes, y para esto lo destacado es adoptar hábitos que no nos expongan a la tentación de estados “unos minutos mucho más” realizando cualquier otra cosa en el momento en que llega el instante de meterse en cama y apagar la luz.

De ahí que, ten presente que antes de esa una parte de tu día tienes que tener precisamente 20 o 30 minutos de preparación en los que realizarás acciones cuya única finalidad es dejarte irte a reposar con todo hecho: lavarte los dientes, mudar las sábanas, apagar el computador, cerrar la puerta del patio, etcétera. Eso sí, es conveniente que entre estas ocupaciones no estén aquellas socias a tu vida laboral, por el hecho de que de no ser de este modo probablemente empezarás a meditar en el trabajo en el instante menos correcto para esto.

7. Transporta tu agenda cada día

Es esencial que anotes en tu agenda todas y cada una aquellas tareas que, por pequeñas o supuestamente banales que simulen, formen una parte de tus responsabilidades.

De ese instante, siempre y en todo momento vas a tener claros tus objetivos para las próximas horas. Ten presente que meditar más que nada en aquello que puedes y/o tienes que llevar a cabo en un corto plazo te va a ayudar a no caer en la desesperación de meditar solo en las considerables tareas que han de estar fabricadas a medio y largo período, lo que te puede llegar a inmovilizar debido al poder intimidatorio de estas responsabilidades vistas como un todo. Hay que procurar “despiezarlas” en elementos pequeños para ir sin prisa pero sin pausa.

¿Deseas tener asistencia sicológica profesional?

Si pasas por pésimos instantes y notas que te cuesta sostener un óptimo equilibrio sensible, ponte en contacto con nuestro equipo de expertos de la psicoterapia.

En Cribecca Psicología estamos trabajando atendiendo a personas de todas y cada una de las edades tanto mediante la psicoterapia para pacientes particulares como a través de la terapia de pareja y la terapia familiar, tal como desde la neuropsicología. Puedes tener nuestra asistencia en nuestro centro de psicología ubicado en Sevilla, o con la colaboración de nuestro servicio de terapia en línea.

Referencias bibliográficas:

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