Las afasias pueden originarse por diversos motivos y tener manifestaciones diferentes sobre el lenguaje de las personas afectadas.

Vamos a profundizar en esta alteración para tratar de entenderla mejor, saber cuáles son las posibles causas que la pueden generar y las consecuencias que tienen en las personas afectadas, apoyando todo ello sobre una serie de ejemplos de casos de afasia que nos permitirán visualizar la problemática.

Qué es una afasia y cómo se origina

Si queremos conocer diferentes ejemplos de pacientes con afasia, se hace necesario primero conocer bien este término y sus implicaciones. La afasia es una alteración en la capacidad del individuo para entender o utilizar el lenguaje, pudiendo manifestarse de maneras muy diversas.

Esta dificultad surge a raíz de una lesión en el cerebro, ya sea a causa de una patología, como puede ser un tumor, una infección, un infarto cerebral o incluso una enfermedad degenerativa, pero también se pueden originar mediante agresiones externas, como un traumatismo. Todas estas situaciones, si afectan a un área determinada del cerebro, pueden desembocar en algún tipo de afasia.

Aunque lo veremos en profundidad al revisar los ejemplos de pacientes con afasia, hemos de saber que las áreas cerebrales sensibles al desarrollo de esta alteración, se localizan en el hemisferio izquierdo, y suelen ser las áreas de Wernicke y de Broca, principalmente, aunque otras regiones también pueden estar comprometidas.

Una persona con una alteración en el lenguaje puede manifestarlo, según la lesión, de formas muy diferentes, desde dificultad o incapacidad para encontrar determinadas palabras, problemas para repetir secuencias, dificultad en la pronunciación, incomprensión de vocablos, desorden a la hora de hablar y muchas otras. Revisaremos estas posibilidades al centrarnos en los ejemplos de pacientes con afasia.

Diferentes ejemplos de pacientes con afasia

Ahora que ya contamos con una primera base para entender las implicaciones de este trastorno del lenguaje, podemos pasar a revisar los diferentes ejemplos de pacientes con afasia. Para ello vamos a tratar de describir los principales tipos que se pueden encontrar respecto a esta alteración.

1. Ejemplo de afasia de Wernicke

El primero de los ejemplos de pacientes con afasia que vamos a ver es el de Wernicke. Recibe este nombre por haber sido causada a raíz de un daño en el área de Wernicke que, como ya veíamos es una de las zonas cerebrales que suele estar implicada en una afasia, precisamente porque esta región es una de las encargadas del lenguaje.

Una persona que sufra una afasia de Wernicke, se va a caracterizar por tener serias dificultades para comprender el lenguaje. Paradójicamente, sí que es capaz de hablar de forma fluida, pero solo si tenemos en cuenta la forma, ya que el contenido carece de sentido.

Uno de los errores más frecuentes que cometen estos pacientes es el de sustituir unas palabras por otras que fonéticamente se asemejan, pero cuyo significado es completamente diferente. Esto se conoce como parafasia fonémica. Esta peculiaridad, como veremos al revisar este ejemplo de paciente con afasia, provoca que sea realmente complicado comunicarse con ellos.

Una de estas personas podría decir, por ejemplo: “Quiero que tengas daquí cara mover palar congido”. La cuestión es que el sujeto no sería consciente de que la frase que ha dicho resulta completamente ininteligible. Esa característica genera además una frustración adicional sobre los pacientes, pues deben lidiar con su problema en el lenguaje y una sensación de incomprensión.

2. Ejemplo de afasia de Broca

Continuando con los ejemplos de pacientes con afasia, debemos ahora centrarnos en la afasia de Broca, que junto con la de Wernicke, suponen los dos casos más frecuentes de estas alteraciones. La de Broca es una afasia originada por un daño en la región del mismo nombre en el cerebro.

A diferencia del caso anterior, estos pacientes pueden entender razonablemente bien el lenguaje (aunque sí que pueden experimentar dificultades), pero el mayor problema se observa a la hora de hablar, ya que a nivel motor han perdido o han visto seriamente comprometida su habilidad para pronunciar las palabras.

Por lo tanto, el paciente emitiría un habla de tipo telegráfico, utilizando frases cortas, que les requieren un esfuerzo descomunal. Con estas condiciones, lo que escucharíamos cuando una persona con afasia de Broca tratase de hablarnos, podría ser algo parecido a esto: “Plato, plato, mesa”, en vez de “Hay que poner dos platos encima de la mesa”.

Podemos observar la diferencia entre estos dos ejemplos de pacientes con afasia. En el primer caso, el habla es ininteligible, aunque el paciente no se da cuenta de ello. Sin embargo, en el segundo caso, la persona es consciente del esfuerzo y la dificultad, aunque logra emitir un mensaje, aunque breve, para intentar expresarse. La primera es una afasia sensorial y la segunda una afasia motora.

3. Ejemplo de afasia de conducción

El siguiente de los ejemplos de pacientes con afasia que debemos revisar es el de la afasia de conducción. Este problema se debe a un daño en el lóbulo temporal. En este caso, el sujeto no tendría problemas para comprender el lenguaje. Su dificultad surgiría al tratar de repetir una palabra o una frase.

Aunque a veces lograrían completar esta tarea (con mucho esfuerzo), lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones tendrían serios problemas, y acabarían utilizando sinónimos, palabras similares fonológicamente, e incluso palabras que no significan nada. Para repetir números, podrían también caer en el error de variar el orden de los dígitos.

Por ejemplo, ante la palabra “perro”, el paciente con afasia de conducción podría decir cosas como “repo”. Ante la palabra “bicicleta”, podría decir “bideceta”. Ante la palabra “cuarenta y dos”, podría responder con “veinticuatro”. O bien, para la palabra “sofá”, podría decir “sillón”. Con estos ejemplos de pacientes con afasia podemos hacernos una idea de cómo sería el habla para una de estas personas.

Esta es una de las afasias en las que los sujetos son plenamente conscientes de su dificultad, lo que genera un gran estrés en ellos, al darse cuenta de los errores que cometen y al mismo tiempo sentir una tremenda complicación para lograr corregirlos. Esta es una dificultad adicional a varias afasias, como ya hemos visto anteriormente.

4. Ejemplo de afasia anómica

Continuando el listado de ejemplos de pacientes con afasia, es el momento de situarnos en la afasia anómica. Anómica significa “sin nombre”. Y es que, precisamente, el problema que esta alteración genera en dichas personas es el olvido de determinados nombres de forma constante, lo que provoca que tengan que dar giros en su discurso constantemente para tratar de expresar su idea con diferentes palabras.

En ese sentido, el paciente sabe perfectamente cuál es el concepto en el que está pensando, incluso puede describirlo, detallándolo razonablemente bien, y sin embargo no es capaz de encontrar la palabra, es decir, la etiqueta del lenguaje que está asociada a dicha idea u objeto.

La fluidez en el lenguaje se mantiene en niveles normales, siempre teniendo en cuenta que el sujeto no será capaz de recordar muchos de los nombres y por lo tanto tendrá que ir modificando el discurso, encontrando caminos alternativos para expresar aquello que quiere decir. La comprensión respecto a lo que le están diciendo otras personas no se ve alterada. Es decir, entiende el lenguaje con normalidad.

Para verlo en un ejemplo, podríamos pensar en una persona que es incapaz de encontrar en su mente la palabra televisor. Podría decir algo semejante a esto: “Ayer vi una película en el aparato en el que veo imágenes y escucho sonidos”. O bien: “Apaga el aparato ese”. Se trata de una forma de afasia algo más moderada que la de Broca o la de Wernicke.

5. Ejemplo de afasia global

Para completar el listado de ejemplos de pacientes con afasia, hemos de fijarnos en la que se conoce como afasia global. El nombre ya nos indica que esta alteración está afectando a todas las áreas del lenguaje. Por lo tanto, lo más probable es que el paciente no pueda comprender correctamente este elemento, pero tampoco lo emita adecuadamente.

Es decir, la afasia habría afectado a su lenguaje en todas las dimensiones. Este tipo de alteración tan grave proviene de una lesión importante en el cerebro, que estaría implicando a diferentes áreas relacionadas con el habla y la comprensión del mismo. En los casos más graves, la persona no podrá emitir ninguna palabra.

En estos casos, la comunicación habrá de hacerse mediante el lenguaje no verbal, consistente en gestos con la cara y las manos, e incluso sonidos de entonación para tratar de aportar la información que sus labios no pueden articular.

Referencias bibliográficas:

  • Berthier, M.L., Casares, N.G., Dávila, G. (2011). Afasias y trastornos del habla. Unidad de Neurología Cognitiva y Afasia. Centro de Investigaciones Médico-Sanitarias (CIMES). Área de Psicobiología. Universidad de Málaga.
  • Cuetos, F., González-Nosti, M., Sánchez-Cortés, N., Griffith, H., Cabezas, C., García, P., Sánchez-Alemany, N. (2010). Tipos de trastornos anómicos en las afasias. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología. Elsevier.
  • Damasio, A.R. (1992). Aphasia. New England Journal of Medicine.
  • Vendrell, J.M. (2001). Las afasias: semiología y tipos clínicos. Revista de neurología.

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