El ADN es la biblioteca de la vida, ya que en se recopila toda la información que se requiere para el desarrollo, avance, reproducción y muerte de los organismos, por sencillos que sean a nivel anatómico. Alén de dejarnos existir, este ácido nucléico permite la herencia de genes entre generaciones y, por consiguiente, el desarrollo evolutivo que dió sitio a todos y cada uno de los taxones que en la actualidad habitan la Tierra.

Basado en las mutaciones puntuales heredables y a la recombinación genética que se genera a lo largo de la reproducción sexual, los seres vivos “avanzamos” genéticamente y la selección natural estimula la predominancia de determinados letras y números evolutivamente ejecutables sobre otros. Por servirnos de un ejemplo, si se oscurecen las cortezas de los árboles por X o Y fundamento, las mariposas de una clase mucho más obscura van a tener mucho más posibilidades de subsistir que sus compañeras visibles, ya que se camuflan mejor en el medio gracias a una adaptación anterior.

Basado en esta propuesta tan simple, la selección natural, la deriva genética y otros procesos estocásticos modelan los acervos genéticos de las ciudades de los seres vivos en todo el tiempo. De cualquier manera, antes de entender el desempeño de los genes y la evolución a una escala “macro”, es requisito detallar algunas bases fundamentales. Por tal razón, el día de hoy volvemos a los básicos: conoce con las 6 unas partes del cromosoma, composición que aloja el ADN de los seres vivos.

Las bases de la genética

Un gen se define como una partícula de material genético que, adjuntado con otras, se encuentra preparada en un orden fijo durante un cromosoma. La función del gen (genotipo) es saber la aparición de los letras y números hereditarios en los seres vivos, entre esos que se tienen la posibilidad de cuantificar a fácil vista (fenotipo).

Mucho más atrayente aún es comprender que, de manera tradicional, cada gen muestra 2 alelos distintas, esto es, formas elecciones del mismo gen. Las variantes en estos genes se acostumbran a traducir en cambios fenotípicos, como tienen la posibilidad de ser el color del pelo, los ojos, el conjunto sanguíneo o la aparición y sepa de determinadas patologías. Al tener 2 alelos por gen, un sujeto puede ser homocigoto para un carácter (AA, por servirnos de un ejemplo, los 2 alelos son iguales) u heterocigoto para exactamente el mismo carácter (Aa, los alelos son diferentes).

Los humanos mostramos en (prácticamente) todas y cada una nuestras células 23 pares de cromosomas, un total de 46. Como estos vienen “emparejados”, es simple inferir que un alelo provendrá del padre y el otro de la madre. Así, media información genética que nos compone procede de un parental y, consecuentemente, la otra mitad del otro.

Basado en esta idea, tenemos la posibilidad de asegurar que todas y cada una de las células somáticas de nuestro cuerpo (las no sexuales) son diploides (2n), al tener 2 juegos terminados de cromosomas en el núcleo. La diploidía tiene un claro concepto evolutivo, ya que, si un gen procedente del padre muta o es deficiente, se estima que la copia de la madre logre solucionar o enmascarar este fallo.

Este tipo exprés de genética se asienta en lo mucho más básico viable, ya que existen muchos letras y números que están codificados durante más de un gen (son poligénicos) y ciertos alelos son dominantes (A) sobre otros (a). En ocasiones, a fin de que una patología se manifieste, solo es requisito que entre las 2 copias del gen sea imperfecta, pero eso es un tema para otra ocasión.

¿Cuáles son las unas partes del cromosoma?

Basado en esta idea, aprendido que todas y cada una de las células de nuestro cuerpo (menos óvulos y espermatozoides) poseen un núcleo con 2 juegos terminados de cromosomas, uno del padre y otro de la madre.

En biología y citogenética, se llama cromosoma a todas las construcciones enormemente organizadas, formada por ADN y proteínas, que tiene dentro prácticamente toda la información genética de un ser vivo. El número de genes que aloja cada cromosoma es variable: por poner un ejemplo, el cromosoma 1 (recordamos que son en conjunto 23, 22 autosomas y unos cuantos sexuales, multiplicados por 2 pues nos llega una imitación de los dos parentales) tiene dentro unos 2.059 genes, al tiempo que el cromosoma Y, que codifica el género masculino, tiene solamente 108.

Este ADN codificante y no codificante se organiza con apariencia de cromatina formando los cromosomas, con una manera propia de X. Si cortamos a lo largo (en vertical) este modo tridimensional del cromosoma, conseguiremos 2 construcciones con forma de barra, las que reciben el nombre de cromátidas. Así, cada cromosoma se constituye de 2 cromátidas hermanas.

Tras asentar estas premisas, tenemos la posibilidad de detallar de manera somera las unas partes del cromosoma. Vamos a ello.

1. Película y matriz

La matriz cromosómica es un complejo de naturaleza química y orgánica, condensada y homogénea, que cubre a los cromosomas. Se puede destacar que su contenido procede del nucleolo. Por otra parte, este ingrediente matricial está cubierto por una membrana llamada película, de naturaleza delgada y formada por substancias acromáticas (incoloras).

2. Cromonemas y cromómeros

El cromonema es todos los filamentos que conforman a la cromátida. Estas construcciones filamentosas están compuestas por ADN y proteínas. En el momento en que se enrollan, dan sitio al cromómero, el que se une con otros en forma de cuentas de rosario en el cromosoma. Los cromómeros son gránulos que acompañan al cromonema durante su longitud y, por lo tanto, cada uno tiene dentro un número aproximadamente alto de genes.

3. Centrómero

El centrómero se define como la zona angosta de un cromosoma que divide un brazo corto de un brazo largo. Dicho de manera informal, se habla del centro de la X, comprendiendo esta letra como la manera tridimensional del cromosoma.

De cualquier manera, podemos destacar que, pese a su nombre, el centrómero no se ubica precisamente en el centro cromosómico. El centrómero está en la constricción principal, pero esta puede situarse mucho más “arriba” o “abajo” del chato vertical.

Así, cada cromátida se va a dividir en 2 brazos, uno corto (p) y otro largo (q). Esto le contribuye al cromosoma un total de 4 brazos, ya que tengamos en cuenta que cada uno de ellos está conformado por 2 cromátidas hermanas. Basado en estos cambios anatómicos, se conciben los próximos géneros de cromosomas:

  • Metacéntricos: el centrómero está en la mitad del cromosoma. Es la manera habitual.
  • Submetacéntricos: el centrómero está un tanto mucho más arriba del centro teorético, hacia un radical del cromosoma.
  • Acrocéntricos: el centrómero está muy cerca del radical de un cromosoma. Hay 2 brazos considerablemente más largos que los sobrantes.
  • Telocéntricos: el centrómero está prácticamente en el radical del cromosoma. Prácticamente no se perciben brazos cortos.
Centrómero

4. Cinetocoro

Es una composición proteica ubicada sobre el centrómero de los cromosomas superiores. Su función es fundamental, ya que en el cinetocoro se anclan los microtúbulos del huso mitótico, elementos clave a fin de que se genere la partición de información genética a lo largo de la mitosis.

Cinetocoro

5. Constricciones secundarias

Son zonas del cromosoma que están en los extremos de los brazos. En ciertos casos, estos sitios corresponden con la región donde se ubican los genes encargados de transcribirse como ARN.

6. Telómeros

Los telómeros son los extremos de los cromosomas. Hablamos de secuencias enormemente repetitivas y no codificantes (no poseen genes que se transcriban a proteínas), cuya función primordial es entregarle al cromosoma resistencia y seguridad. Estas construcciones son en especial atrayentes, ya que en se encierran las bases de la senescencia y vejez fisiológicas de los seres vivos.

Con cada mitosis, los telómeros se acortan un tanto mucho más, ya que la duplicación de ADN no es impecable en las células somáticas. Llega un punto en el que una última estirpe celular no va a poder dividirse mucho más debido al tamaño achicado de los telómeros y, por consiguiente, el tejido va a morir con los cuerpos celulares, al no poder reconstruirse con novedosas células. Esto enseña una gran parte de la desaparición celular (y por lo tanto de los organismos).

Como curiosidad final, podemos destacar que hay una enzima (la telomerasa) que vuelve a construir los telómeros a lo largo del avance fetal. Al instante del nacimiento, las células somáticas cortan su actividad, conque es nuestro organismo el que programa su senescencia. Por irónico que parezca, varios tumores malvados muestran células con actividad telomerasa alta: si una célula es con la capacidad de dividirse de manera “sin limites” y no se muere, no es bien difícil imaginar que logre llegar a transformarse en un cáncer.

Telómeros

Resumen

Hemos aprovechado esta ocasión para contarte, de manera somera, las bases de nuestra vida y de la herencia. Charlar de los cromosomas es englobar a un todo, ya que el ADN enseña todas las manifestaciones físicas y sentimentales a nivel tanto de sujeto como clase.

Esta doble hélice encierra el misterio de la vida, ya que merced a continuamos aún tras siglos fallecidos en la huella genética de las personas más allegadas y relativos. Los seres vivos no humanos desarrollan sus formas de proceder basado en esta propuesta: mantenerse a nivel individual no es esencial, ya que el objetivo último es prolongar los genes lo máximo viable y dejar una huella imborrable.

Referencias bibliográficas:

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  • Moyzis, R. K. (1991). El telómero humano. Investigación y ciencia, (181), 24-32.
  • Multani, A. S., Pathak, S., & Amass, J. R. M. S. (1996). Telómero, telomerasa y melanomas malvados en humanos y animales familiares. Ficheros de zootecnia, 45(170), 141-149.
  • Unas partes de un cromosoma: ¿cuáles son? Cefegen. Recogido a 7 de marzo en https://cefegen.es/blog/partes-de-un-cromosoma-cuales-son

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