Pese a su mala popularidad, es requisito admitir que la ansiedad es un increíble mecanismo de defensa a nivel biológico. Los seres vivos requerimos poder inducir en nuestro organismo estados de alarma conscientes, con el objetivo de afinar nuestros sentidos y huír de la amenaza que nos avizora en un instante preciso.

En el momento en que sentimos temor y ansiedad, se dejan libre en el organismo adrenalina y cortisol. La primera aumenta la continuidad cardiaca, contrae los vasos sanguíneos, dilata las vías aéreas y participa en la reacción de combate del sistema inquieto central (SNC). Por otra parte, el cortisol es de instauración mucho más lenta y se segrega como contestación al agobio. Este elimina el sistema inmunológico y moviliza los nutrientes del organismo a fin de que sean transformados en energía, entre otras cosas.

Las dos hormonas le emiten un término claro al cuerpo: prepárate para batallar, correr o encararte a la adversidad. El inconveniente aparece en el momento en que el cortisol y otras hormonas del agobio se instauran en un largo plazo en el torrente y tejidos del organismo, dando sitio a eso que el día de hoy conocemos como trastorno de ansiedad extendida (TAG). Ahora, exploramos esta entidad clínica en la edad pediátrica y los primordiales desencadenantes de la ansiedad infantil.

¿Ansiedad habitual o trastorno?

La ansiedad implica una secuencia de pensamientos malos y, por este motivo, es muy normal que no nos agrade experimentarla, seamos infantes o mayores.

De cualquier manera, es requisito tomar en consideración que cierto nivel de ansiedad ocasional en un niño no posee por qué razón ser malo. Para él todo es nuevo y cada instante es un desafío (su primer día de instituto, estudiar a emplear el baño, evaluar una comida novedosa, etcétera.), conque la hiperestimulación y percepciones deseosas en esta temporada son, hasta determinado punto, normales.

Con base en esta idea, observamos de interés presentarte los signos que afirman el diagnóstico del trastorno de ansiedad extendida, presentados por la Organización Estadounidense de Psicología en su Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (quinta edición). A fin de que un TAG sea considerado como tal, se tienen que cumplir los próximos requisitos:

  • Excesiva ansiedad y preocupación, presentada prácticamente todos los días de la semana, por un periodo de tiempo de por lo menos seis meses.
  • Contrariedad en el momento de supervisar las intranquilidades.
  • Presentación de por lo menos tres de estos seis síntomas, prácticamente todos los días de la semana, por seis meses o mucho más: falta de reposo, sencillez para presenciar fatiga, contrariedad de concentración, irritabilidad, tensión muscular y inconvenientes del sueño.
  • La ansiedad no puede ser explicada por otros trastornos mentales y/o fisiológicos. En un caso así, hay que prestar particular atención al trastorno por déficit de atención y también hiperactividad (TDAH).
  • La ansiedad no puede ser explicada por el consumo de substancias.

Este método se dirige la población adulta, pero es con perfección aplicable a pacientes de menor edad. De cualquier manera, hay que asistir a los expertos de la salud psicológica de manera inmediata con el niño si este tiene inconvenientes de sueño o nutrición a lo largo de tres días seguidos, si oye voces que el resto no, si se expone fuera de control o si tiene hábitos alarmantes, por subjetivo que sea este último método. Todos estos síntomas se tienen la posibilidad de complementar con los previamente descritos para dudar de un TAG en un niño.

Primordiales causas de la ansiedad extendida en pequeños y pequeñas

El TAG es un trastorno común, que perjudica del 2 al 6% de los pequeños. Su edad media de presentación es a los 8 años y acostumbra perjudicar mucho más a pequeñas que a pequeños, pero se puede instaurar en otros varios instantes de la vida. Ahora, te mostramos varios de los desencadenantes de este trastorno.

1. Herencia familiar y predisposiciones genéticas

Los trastornos de ansiedad detallan un claro patrón de herencia familiar. La aportación genética enseña un 38% de la variabilidad de los cuadros de TAG y un 44% de los trastornos de pavor, por servirnos de un ejemplo. El gen Grm2 (Glutamate receptor 2) semeja jugar un papel fundamental en estas nosologías, pero por supuesto es imposible atribuir la carga de un trastorno de esta forma de complejo a un solo par de alelos.

A nivel de investigación, el TAG se considera un aspecto poligénico, esto es, bajo la influencia por múltiples genes y mecanismos epigenéticos. La epigenética se refiere a la expresión o supresión de ciertos genes según el ámbito, conque no solo importa la carga genómica, sino más bien asimismo el contexto escencial del tolerante.

2. Acontecimientos traumáticos

La ansiedad extendida puede verse propiciada por un acontecimiento traumático, como la pérdida de un individuo cercano, una patología grave o el divorcio entre los progenitores. Más que nada, la ansiedad tras la desaparición de entre los progenitores es increíblemente común. Es requisito que el infante aprenda a encauzar el mal, supervisar sus crisis y a presenciar el desafío, sin prisa ni angustia excesivas. La terapia farmacológica puede asistir bastante en estas situaciones.

3. Sobreprotección

Quizá esto produzca mucho más ansiedad como acontecimiento natural que TAG, pero como se frecuenta decir, todo suma en el momento de argumentar un cuadro psicológico (tanto ámbito como genética y predisposición personal). El hecho de sobreproteger a un niño crea un efecto choque claro, ya que provoca que este tenga temor elevado al acontecimiento al que se le está negando la exposición en primera instancia.

Sobreprotección

En la situacion de los pequeños con nosologías anteriores o variedad servible, la sobreprotección es aún más frecuente. Los progenitores tratan de eludir que el niño padezca percances por sus condiciones no neurotípicas y, sin estimar, hacen que este sienta pavor al ambiente que le circunda. Como en todos y cada uno de los casos, asistir a terapia (individual o familiar) puede asistir bastante a estudiar a administrar las condiciones destacables en todos y cada caso.

¿Qué realizar?

Como vimos, el trastorno de ansiedad extendida (TAG) es una entidad clínica separada del resto, caracterizada por la sintomatología antes descrita. De cualquier manera, la ansiedad puede ser un síntoma de otro trastorno de extenso fantasma, como puede ser el TDAH, trastornos depresivos mayores (MDD) y otras entidades clínicas.

Por este motivo, en el momento de buscar las causas de la ansiedad infantil, es requisito saber si esta hablamos de un acontecimiento natural, una entidad clínica propia o un síntoma de otro trastorno. Solo de esta forma se van a poder saber las causas latentes del acontecimiento y utilizar el régimen conveniente en el tolerante, con independencia de su edad. Y los responsables de investigar uno a la vez estas situaciones somos los expertos de la salud psicológica, con lo que dados estos inconvenientes es esencial asistir a terapia.

Si andas intentando encontrar servicios de psicoterapia para emprender casos de ansiedad infantil u otros desajustes sentimentales en pequeños, pequeñas, mayores o jovenes, ponte en contacto con nosotros. En Despertares Psicólogos atendemos tanto en el formato presencial como mediante sesiones en línea.

Referencias bibliográficas:

  • Klein, R. G., & Last, C. G. (1989). Anxiety disorders in children. Sage Publications, Inc.
  • Scherrer, J. F., True, W. R., Xian, H., Lyons, M. J., Eisen, S. A., Goldberg, J., … & Tsuang, M. T. (2000). Evidence for genetic influences common and specific to symptoms of generalized anxiety and panic. Journal of affective disorders, 57(1-3), 25-35.
  • Torgersen, S. (1983). Genetic factors in anxiety disorders. Archives of general psychiatry, 40(10), 1085-1089.

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