La pandemia ha traído consigo una crisis sanitaria que ha obligado tomar serias medidas para eludir la propagación del coronavirus.

Al comienzo de la crisis se aplicaron medidas de confinamiento y restricción de la movilidad, las que supusieron una reducción importante de las situaciones de COVID-19, pero tuvieron como efecto colateral el aumento de otro grave problema: la crueldad doméstica.

En todo el último año, múltiples estudios han abordado los efectos del confinamiento en la crueldad doméstica, intentando de ver cuáles fueron los vínculos entre las medidas anti-covid y la aparición de este género de agresiones. Veámoslo ahora.

¿Qué entendemos sobre los efectos del confinamiento en la crueldad doméstica?

El 11 de marzo de 2020 se declaró la pandemia por COVID-19. En cuestión de días, en ciertos casos horas, multitud de gobiernos cerca del planeta aplicaron medidas para eludir la propagación de la patología, medidas restrictivas que incluían el confinamiento, la reducción al límite de todo contacto popular con personas de fuera del hogar y la prohibición de efectuar viajes para eludir que el virus prosiguiera extendiéndose y empeorara la por sí grave situación sanitaria.

Estas medidas se presentaron funcionales para achicar los efectos de la pandemia, pero trajeron consigo inconvenientes como el agobio y la ansiedad gracias a que el ciudadano medio se veía en una situación de alta tensión sensible. Sabiendo esto, si la gente poco atacables psicológicamente comenzaron a manifestar inconvenientes mentales, tenemos la posibilidad de imaginarnos lo bien difícil que resultó ser para la gente que formaban una parte de un conjunto de peligro, como es la situacion de las víctimas de crueldad doméstica.

Más allá de que todas y cada una de las medidas para quedarse en el hogar cobraron sentido desde un criterio sanitario, se sabe que fue la peor situación que podían vivir la gente que recibían crueldad doméstica, ahora fuera a manos de su pareja o con apariencia de abuso infantil. El confinamiento forzó a personas a quedarse en el sitio en donde recibían esa crueldad, sin poder ingresar a personas del exterior que tengan la posibilidad de advertir los signos de abuso y crueldad y resultándoles mucho más bien difícil recibir asistencia por la parte de asociaciones preparadas.

Que la crueldad hacia la mujer ha aumentado es un hecho. Múltiples organizaciones mundiales, entre ellas la OMS, la ONU Mujeres y UNICEF, advirtieron sobre la necesidad de prestar particular atención a las mujeres y pequeños encerrados con sus maltratadores y de buscar medidas que sirviesen para eludir la propagación del virus pero que no pusiese bajo riesgo a los colectivos mucho más atacables. A pesar de que el confinamiento era preciso, se encontraba claro que iba a transformarse en una trampa para la gente víctimas de crueldad doméstica. Se han echado por tierra décadas de avance contra este género de crueldad.

Dada esta situación, cientos y cientos de estudiosos cerca del planeta hicieron estudios para emprender las relaciones entre la crisis del COVID-19, el confinamiento y el aumento de la crueldad doméstica. La meta no era solo ver los efectos en concreto tras la crueldad doméstica atribuible a la crisis sanitaria, sino más bien asimismo buscar la contestación para hacer políticas que eviten la exposición de potenciales víctimas a esta clase de crueldad, así sea advirtiendo mejor las situaciones en una situación de confinamiento o eludiendo que se queden en la vivienda con su maltratador.

Son múltiples los efectos del confinamiento en la crueldad doméstica, tanto directa como de forma indirecta, incrementándola. Las medidas de confinamiento, adjuntado con el encontronazo económico que tuvo la pandemia, acrecentaron los causantes que se han asociado con este género de crueldad. Entre ellos tenemos la posibilidad de poner énfasis el aumento del desempleo en la población masculina, agobio al tener que ocuparse de los pequeños mucho más tiempo, el aumento de la inseguridad financiera y la app de tácticas de afrontamiento desadaptativas al hallarse en una situación que absolutamente nadie se suponía que le tocaría vivir.

Violencia doméstica

Indagaciones recientes

Últimamente, el conjunto de Piquero y colegas realizaron una revisión sistemática donde pusieron en común las indagaciones que han abordado los vínculos entre crueldad doméstica y confinamiento, intentando de buscar cuáles son los efectos concretos que tuvo el confinamiento en la crueldad doméstica en todo el mundo. Su trabajo pone en comparación los resultados que se consiguieron de todas y cada una de las unas partes del planeta, lo que pone en visión de qué forma se dió el fenómeno de manera multicultural y pluriestatal.

De esta revisión sistemática se quita que el encontronazo económico global del COVID-19 ha implicado un aumento de múltiples componentes que comúnmente fueron socios a la crueldad doméstica, lo que prueba y enseña el aumento de este género de agresión. La crisis sanitaria ha aumentado el desempleo, agregando causantes agobiantes al hogar. Aparte de ello, al dejar los pequeños de proceder a la escuela sus progenitores tuvieron que tomar un papel mucho más activo en su educación formal aparte de tenerlos que aguantar mucho más tiempo en el hogar.

Hubo varios casos de personas que no perdieron su empleo, pero que tuvieron que teletrabajar en la vivienda con el resto de la familia, algo que puede ocasionar tensiones. Si el empleo no era permanente y, por ende, había la oportunidad de terminar perdiéndolo durante la pandemia (p. ej., restauración) la tensión se acrecentaba gracias a la indecisión y la inestabilidad financiera que fué el trasfondo de toda la crisis sanitaria.

Otra de las explicaciones tras el aumento de la crueldad doméstica a raíz del confinamiento lo poseemos en que hubo mucho más aislamiento popular entre las mujeres al no poder detallar contacto fuera de su núcleo familiar. Añadido a esto, han habido mucho más ocasiones y también intentos por la parte de los abusadores de ejercer su poder y control coercitivo sobre sus parejas y asimismo se dieron mucho más casos de enfrentamientos maritales. Es imposible omitir tampoco dado que, a raíz del distrés sensible, varios hombres han caído en el abuso de substancias.

Aparte de todos estos componentes aquí nombrados, no tenemos la posibilidad de ignorar el temor primordial de una crisis sanitaria: enfermar. Bastante gente sentían verdadero pavor frente a la oportunidad de contagiarse de COVID-19, ya que la fácil oportunidad de enfermar podía representar perder el empleo y parar de recibir capital, tener que recibir tratamientos para toda la vida o fallecer. Todo lo mencionado ha empeorado la salud psicológica general, lo que ha causado tensión en la vivienda y ha aumentado las agresiones familiares.

Catastrofes y victimización de la mujer

Pero verdaderamente todo lo mencionado no es nuevo. Ahora se tenía la sospecha aun de antes de la pandemia de que, caso de que hubiese una crisis sanitaria, la salud física y mental de las mujeres se agudizaría a consecuencia de un aumento de las situaciones de crueldad doméstica a raíz del aumento de los causantes que están tras el mismo. Ahora se sabía que las situaciones de crueldad doméstica eran mucho más graves y recurrentes tras generarse un desastre natural y epidemias, ya que comprometen una situación de mucha tensión.

A pesar de que las mujeres fueron ganando derechos durante las últimas décadas y hubo una mayor concienciación para eludir que se den casos de crueldad doméstica, la situación pandémica donde todavía estamos hechó a tierra años de adelantos. Al tratarse de una situación totalmente novedosa para la mayor parte de la sociedad, donde el malestrar psicológico se ha aumentado, no es extraño (pero tampoco justificable) que se hayan dado agresiones en la vivienda, así sean puntuales o sistemáticas.

Esta situación debería ser útil a los gobiernos, asociaciones y toda organización que tenga la aptitud para resguardar a las víctimas de crueldad doméstica de realizar proyectos a fin de que, caso de que volvamos a tener una crisis sanitaria más adelante próximo, se logren utilizar medidas que eviten la propagación de la patología pero sin apresar a las mujeres víctimas de esta clase de agresiones con sus maltratadores.

Referencias bibliográficas:

  • Piquero, A.; Jennings, W.; Jemison, Y también.; Kaukinen, C.; Knauf, F.M. (2021). Domestic violence during the COVID-19 pandemic – Evidence from a systematic review and misión-analysis. Journal of Criminal Justice, 74: partido popular. 1 – 10

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí