Si te solicitaran que describieras a un individuo feliz, ¿de qué manera lo harías? Indudablemente, te pase como a mí, y responderías que alguien que está sonriendo todo el tiempo, que tiene una vida popular muy activa (y lo comparte en las distintas comunidades), que siempre y en todo momento tiene oraciones optimistas para todo el planeta, que probablemente tiene pareja y muchas aficiones. Como conclusión, un individuo que diviértete con su historia.

Pero ¿qué ocurre si estos hábitos solo son una “testera”? ¿Tenemos la posibilidad de garantizar que verdaderamente son contentos por las cosas que publican en sus comunidades o con lo que percibimos? Así como afirma el título del producto, “No todo es lo que semeja”.

Del mismo modo sucede con la depresión. En el momento en que pensamos en un individuo deprimida, nos imaginamos a alguien con las próximas peculiaridades: tristeza profunda, llanto recurrente, sin energía ni motivación para efectuar ocupaciones, que duerme bastante y con pensamientos autodestructibles. Y frecuentemente es de esta manera, pero en el artículo deseo centrarme en otra cara de esta nosología, menos famosa y muy dañina: la depresión sonriente.

¿Qué es la depresión sonriente?

Tenemos la posibilidad de definirla como un término empleado para designar a personas que exteriormente se detallan contentos, y frecuentemente lo distribuyen en sus comunidades, pero internamente viven con un vacío persistente, tristeza, desesperanza. Dentro suyo, tienen depresión.

Es posible que se esmeren en sostener un modo de vida feliz pues piensan que de esta forma se van a sentir mejor o es posible que lo hagan para no preocupar a el resto personas. Asimismo me encontré con personas que lo hacen como un hábito, de manera automática. Son personas funcionales, que a fácil vista, su depresión no les ha deteriorado ningún área de su historia.

Este término no está reconocido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V), y indudablemente se diagnostique como un Trastorno Depresivo Mayor con especificaciones atípicas, ya que la depresión se experimenta de manera esconde, sin exteriorizar los síntomas de su bajo estado anímico.

¿Tiene síntomas concretos?

La depresión se muestra de manera diferente en cada individuo. En la situacion de la depresión sonriente, tienen la posibilidad de enseñar tristeza, sentimientos de vacío, desesperanza, disminución del exitación o del interés por todas y cada una o prácticamente todas de las ocupaciones la mayoría del día, prácticamente todos los días.

Puede existir agitación o enlentecimiento, fatiga o pérdida de energía, sentimiento de inutilidades o responsabilidad excesiva o inadecuada. Aun probablemente halla una disminución en la aptitud para meditar, concentrarse y tomar resoluciones.

La diferencia en la depresión sonriente es que estos síntomas estarían ausentes o prácticamente ausentes públicamente. Lo que evitaría que la gente a su alrededor, tengan la posibilidad de dudar que está tolerando depresión. No obstante, se reconocen ciertos síntomas que tienen la posibilidad de estar presentes y ofrecernos “pistas” de que tenemos la posibilidad de estar sufriendo una depresión:

  • Incremento del apetito y incremento de peso
  • Hipersomnia (reposar muchas horas) y continuar sintiendo sueño a lo largo del día.
  • Sensación de pesadez en brazos y piernas (sensación intermitente a lo largo del día)
  • Particular susceptibilidad al rechazo y a las críticas, lo que afectaría de manera directa las relaciones entre personas.
  • Sentir una mejora temporal del estado anímico gracias a una buena nueva, pero después regresar a sentir el malestar.
  • Contrariedad para detectar y sostener sus conmuevas. En el momento en que le preguntan, acostumbran a contestar que están bien.
  • Muestra el pensamiento de que enseñar signos de tristeza profunda es una señal de debilidad.

Contrariedad en el diagnóstico y peligros

Visto que los síntomas estén enmascarados y que la persona muestre una falsa felicidad, provoca que sea bien difícil detectar que está deprimida. Estamos con personas que, supuestamente, no tienen fundamentos para estar tristes, tienen la posibilidad de tener una vida idílica. Esto puede ocurrir en jovenes, jóvenes y mayores.

Lo que agudiza esta nosología es que la gente perjudicadas tardan considerablemente más tiempo en buscar acompañamiento al no admitir la patología, y el tener contrariedad para detectar sus conmuevas, tener un bloqueo sensible, provoca que el trabajo a nivel psicológico sea más difícil.

Es esencial apuntar que el vivir aparentando que no pasa nada, refrenando el malestar, necesita un prominente coste sensible, físico y energético, que se marcha agudizando transcurrido un tiempo, hasta resultar “molesto”. Y es aquí en el momento en que se muestran los pensamientos autodestructibles, que en la depresión sonriente van socios a un mayor peligro, en tanto que al sostener el nivel de energía alto es mucho más posible que lo lleven a cabo.

Todos oímos algún caso de un individuo que se suicida y los familiares y amigos no habían visto “señales” de depresión, todo lo opuesto. Un caso de muestra bien conocido es la situacion del actor y comediante Robin Williams, su muerte y diagnóstico de depresión sorprendió a bastante gente.

Consideraciones esenciales

Tienen mucho más peligro de sufrir una depresión sonriente la gente a quienes les cuesta charlar de sus inconvenientes y tienen un bloqueo sensible que les impide exteriorizar sus sentimientos. Tienden a ser personas perfeccionistas, con un enorme sentido de exigencia y compromiso, lo que les transporta a tener la necesidad de supervisar todo cuanto está a su alrededor, ocupándose de +“arreglarlo” todo, sin soliciar asistencia, ni admitir sus límites.

Régimen

Como toda depresión, tiene tratamientos que tienen dentro fármacos y psicoterapia, para favorecer cambios sentimentales, de pensamiento y en el modo de vida.

La terapia sicológica va a estar pensada en admitir la situación, estudiar a admitir y expresar tus conmuevas, usar herramientas y técnicas para enfrentar apropiadamente tu estado anímico y solucionar los enfrentamientos que se te muestren en su historia día tras día. La terapia cognitivo-conductual y la Terapia de Aceptación y Deber, demostraron a nivel científico su efectividad.

Resulta fundamental que confíes en el profesional que escojas, que establezcas un vínculo terapéutico seguro, que sientas que te respetan, te entienden y que tienen la posibilidad de acompañarte en el desarrollo que vas a comenzar. O sea primordial a fin de que la terapia sea triunfadora.

¿Cuándo soliciar asistencia sicológica?

Si por mucho que sientes que tienes todo cuanto has amado o esperado, y que deberías ser feliz, pero sientes un vacío que no puedes argumentar, y te cuesta expresar tus conmuevas, además de esto, te obligas a proseguir con tu vida, refrenando tus sentimientos y actuando de qué forma si estuvieses feliz… es posible que estés sufriendo depresión.

Si en el momento en que andas con mucho más personas andas bien, pero en soledad te ofrece un bajonazo, sientes un vacío o una tristeza, no puedes parar de comer si bien no poseas apetito… asimismo es posible que estés sufriendo depresión.

No es bastante con tomar una medicación. Te invito a que solicites una cita con un profesional experto en salud psicológica, quien te va a hacer una entrevista y te va a ayudar a detectar si tienes depresión y de qué forma puedes manejarla. No les quites relevancia a estos sentimientos, no debes “conformarte” con subsistir, mereces vivir tu vida a plenitud. La depresión tiene régimen, solo es necesario que des el paso de abrirte y procures asistencia de manera virtual o presencial.

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