En un primer momento, conocer la noticia de que vamos a tener más de un bebé puede resultar abrumador. Pero, lo más natural es que esa sensación de incertidumbre y, por qué no decirlo, de miedo, se extienda a lo largo no solo de todo el embarazo hasta el parto, sino que se mantenga durante la crianza también.

Por definición, el término parto múltiple hace referencia a la presencia de más de un feto en el útero. Estamos hablando de nacimientos de gemelos, mellizos, trillizos…

La ilusión, la alegría y las expectativas de cómo serán nuestros hijos, se entremezclan con las dudas, las inquietudes y el temor. En realidad, este cúmulo de sensaciones forma parte de todo el proceso de la parentalidad. Sin embargo, cuando esta es múltiple, conlleva una serie de particularidades que es necesario abordar.

¡Y, de repente, vienen dos… o más!

Ya desde el inicio, en el embarazo múltiple se establecen protocolos especializados y se categoriza como de “alto riesgo”. Sin saber nada más, esta etiqueta asusta y genera alarma.

Es verdad, que es importante conocer cuáles son las características de un embarazo múltiple, los riesgos, y mantener el seguimiento médico como indique el profesional, pero dicha etiqueta únicamente indica la cualidad distintiva del embarazo y la necesidad de un tipo de supervisión específica. El embarazo puede desarrollarse de manera totalmente natural sin que existan complicaciones.

Al acercarse el momento del parto, nuevamente todos los miedos e inseguridades afloran en su máxima expresión, al igual que la emoción y alegría por, al fin, conocer a nuestros bebés. Es común leer y escuchar mitos sobre el parto múltiple, como que tiene que ser por cesárea, que los bebés siempre nacen prematuros, que tendrán bajo peso…

De la misma manera que hemos comentado en el embarazo, en un parto múltiple existen una serie de singularidades que es necesario contemplar. Más allá de esto, no tiene por qué haber ningún problema o ser imprescindible practicar una cesárea.

¿Cómo afrontar psicológicamente un párto múltiple?

En este artículo queremos reflejar la realidad de muchas familias múltiples y, de esta manera, también acompañarlas en la gestión de su vivencia, pues son pocos los párrafos dedicados a recoger esta situación. Para ello, ofrecemos las siguientes claves para afrontarlo de modo saludable.

1. Confía en los profesionales médicos

Como hemos estado comentando, los embarazos y partos múltiples tienen unas características diferentes, por lo que es importante informarse y conocerlas, pero también disfrutar el proceso por el que estás pasando.

2. Permítete sentir y expresar todas las emociones y pensamientos que experimentes

La parentalidad está rodeada de sentimientos contradictorios e intensos, es normal tener miedo y momentos de mucho agobio, a la vez que ilusión y alegría.

3. Sé flexible

Como todo evento vital que se rodea de cierta incertidumbre, el embarazo múltiple está sujeto a variables que no podemos manejar o que no dependen de nosotros. Aunque está bien que tengas una planificación de cómo te gustaría que transcurrieran las cosas, el resultado final puede variar. Es importante contemplar el cambio como una posibilidad más y que no tiene por qué suponer algo negativo.

4. Apóyate en la gente que te rodea

Nuestro círculo social es muy importante, tanto para la logística de alimentar, vestir o sostener a más de un bebé, como para la gestión del hogar, como a nivel emocional.

Existen asociaciones que pueden aportarte información y resolver dudas que te puedan surgir. Pero también son una fuente de apoyo, donde compartir las propias experiencias y aprender unos de otros.

5. No te olvides de ti

El autocuidado es algo primordial para mantener un estado regulado y equilibrado.

6. Si la situación te desborda, acude a psicoterapia

Pide ayuda profesional si consideras que lo necesitas, es totalmente válido hacerlo.

Autora: María Espinosa del Olmo, Psicóloga General Sanitaria y miembro de Centro TAP.

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