El sueño se define como un estado recurrente natural caracterizado por la perturbación de la conciencia, una actividad sensorial parcialmente reducida, reducción de la interacción con el ambiente y la inhibición de la actividad de prácticamente todos los músculos voluntarios (a lo largo de la etapa REM).

Se cree que el sueño es una actividad fundamental para todos y cada uno de los animales, ya que está instaurada a nivel evolutivo en cualquier taxón complejo. En el momento en que descansamos, estamos en una situación media entre la vigilia y la pérdida de conciencia total.

Se calcula que la actividad cerebral en el transcurso de un coma es de un 40% en comparación al estado basal de vigilia, al paso que en el instante mucho más profundo de todo el sueño aún sigue una actividad cerebral del 60%.

Por otra parte, en la etapa REM del sueño (instaurada en el momento y media de comenzar a reposar), la actividad cerebral es muy afín a la que se encuentra en un estado de vigilia terminado.

Tenemos la posibilidad de ofrecer por hecho las realidades fisiológicas que suceden en nuestro cuerpo, pero la verdad es que no nosotros conocemos por qué razón tienen sitio varios de los procesos que nos definen como clase, por muy familiarizados que estemos a llevarlos a cabo. Si tienes ganas de saber por qué razón dormimos, prosigue leyendo.

Los ritmos circadianos y el reloj biológico

Comprender por qué razón dormimos no es completamente simple, pero el mecanismo que hace esta situación sí que se ha descrito en múltiples oportunidades. Primeramente, podemos destacar que los seres vivos nos desarrollamos con base en los ritmos circadianos que nos cubren, una secuencia de oscilaciones de las cambiantes biológicas en intervalos temporales repetidos.

El reloj biológico de cada organismo (ubicado primariamente en el hipotálamo, particularmente en el núcleo supraquiasmático NSQ) controla las acciones y metabolismo del sujeto según el instante preciso en todos estos ritmos circadianos. Por poner un ejemplo, con la exposición de luz, el NSQ manda señales inhibitorias a la glándula pineal, que es la responsable de sintetizar la melatonina desde triptófano (y dando como metabolito intermedio serotonina).

En el momento en que el NSQ siente que la luz diurna está comenzando a reducir (20:00-22:00 H), mediante vías polisinápticas fomenta la síntesis de melatonina en la glándula pineal. La concentración de esta hormona induce el sueño en los humanos y su punto culminante de presencia en sangre se genera a las 2:00 o 3:00 horas de la madrugada. La existencia de luz (o su sepa) modulan absolutamente la secreción de melatonina.

Este es el ejemplo mucho más claro de de qué forma se tienen dentro los relojes biológicos con el ritmo circadiano y, además de esto, enseña por qué razón contamos mucho más sueño durante la noche y nos llega señales continuas de que debemos reposar en el momento en que se pone el sol. De cualquier manera, este mecanismo nos deja comprender de qué manera se induce el cansancio y las ganas de reposar, pero no enseña por qué razón este desarrollo fisiológico se ha instaurado en la evolución de los seres vivos en todo el tiempo.

Por qué razón dormimos (y requerimos llevarlo a cabo)

Para comprender la relevancia del sueño, es suficiente con asistir al comienzo de la navaja de Ockham: “en igualdad de condiciones, la explicación mucho más simple tiende a ser la mucho más posible”. Si los seres vivos duermen, es pues es requisito, de esta forma de fácil. Desarrollamos un tanto la iniciativa: si el reposo fuera una adaptación anecdótica en el reino animal, deberían cumplirse las próximas postulaciones:

  • Deberían existir especies que no durmiesen en modo alguno.
  • Deberían existir animales en una misma clase que no necesitasen reposar tras mantenerse por un largo periodo de tiempo de tiempo lúcidos.
  • Deberían existir animales que no padecen ninguna consecuencia seria por no reposar.

Ninguna de estas reglas se cumplen. Más allá de que hay seres vivos que están todo el tiempo en vuelo o nado, podemos destacar que varios de ellos lo alcanzan a través de un sueño unihemisférico, o sea, merced a un reposo cerebral de ondas lentas que solo sucede en medio cerebro (continúa abierto el ojo contrario al hemisferio despierto).

Por otra parte, ciertas especies de aves sí que descansan los dos hemisferios al unísono, pero en periodos de 5 segundos, mientras que están en la etapa de planeo del vuelo. Las jirafas, varios peces y otros animales asimismo descansan parado o en movimiento, a lo largo de periodos extraordinariamente cortos. Con estos datos, nos queda clara un concepto: todos y cada uno de los animales neurológicamente complejos dormimos, sea de una manera u otra.

Así, dormimos por el hecho de que nuestros ancestros dormían, por el hecho de que todos y cada uno de los vertebrados duermen y por el hecho de que reposar es un carácter adaptativo en el reino animal que es imposible desechar o cambiar. Si nos ponemos filosóficos, dormimos pues no se interpreta la vida con un sistema inquieto sin el reposo que este necesita.

Los efectos fisiológicos del sueño

El acto de reposar es un aspecto universal y, por lo tanto, debe tener algún efecto bueno en los seres que lo practican. Primeramente, se puede destacar que el sueño deja al cerebro reposar, en tanto que el metabolismo basal corporal reduce a lo largo del reposo. El cerebro consume unas 350 kilocalorías cada 24 horas sencillamente estando (un 20% de la energía corporal), conque necesita un tiempo para lograr restaurarse.

“Sleep is of the brain, by the brain and for the brain.” El sueño se enseña por el cerebro, se genera por el cerebro y es para el cerebro. (Hobson JA, 2005)

Esta afirmación se justifica con un acontecimiento fisiológico realmente bien documentado: el metabolismo celular genera especies reactivas de oxígeno (ROS), moléculas pequeñísimas enormemente reactivas que dañan el ADN de la célula y oxidan los ácidos grasos poliinsaturados, entre otros muchos mecanismos perjudiciales. Hay varios antioxidantes que previenen aproximadamente este desarrollo, pero entre las claves del envejecimiento a nivel celular es la exposición a las ROS producto de su metabolismo.

En el momento en que el cerebro no está integrando información de manera incesante las tasas metabólicas dismuyen y, por este motivo, asimismo reduce la producción de especies reactivas de oxígeno. De esta forma, las células neuronales y auxiliares están menos expuestas al agobio fisiológico y les da tiempo a restituirse. Es imposible eludir el envejecimiento y el daño de las células producto de nuestra vida, pero sí es viable retrasarlo reduciendo las tasas metabólicas, cuando menos a lo largo de una sección importante del día.

Acostumbramos a tener una visión antropocentrista de las cosas y, por este motivo, pensamos que verdaderamente el sueño se genera a fin de que tengamos la posibilidad integrar la información que aprendido a lo largo del día. Te lanzamos la próxima pregunta: ¿por qué razón un pez de una clase dada (que no muestra herencia aprendida ni creaciones sociales complicadas) asimismo descansa, si no necesita consolidar la información aprendida por el hecho de que no es con la capacidad de retenerla?

Con base en esta cuestión, solo queda meditar que el aprovechamiento del sueño para consolidar la información recibida es un efecto derivado de la etapa del sueño, pero no el fundamento primordial por el que dormimos**. Si esto fuera de esta forma, solo las especies animales con aptitud de estudiar y de retener vivencias dormirían.

Efectos psicológicos del sueño

El sueño y la selección

En este punto, podemos destacar que las fuerzas de selección natural que actúan sobre las especies de todo el mundo no benefician la longevidad por el hecho de que sí. Si el sueño existe no es para dejar que el animal viva mucho más tiempo sin ningún sentido, sino más bien a fin de que actúe de la manera mucho más precisa viable en el tiempo de vida y logre reproducirse todo cuanto logre antes de fallecer.

Por servirnos de un ejemplo, en las ratas, la sepa total del sueño es mortal en el 100% de las situaciones a las 3 semanas. Los pertenecientes de esta clase que no duermen se detallan desgastados, con reflejos pausados, inconvenientes metabólicos y hasta úlceras en sus tejidos. El estado de “No-reposo” reduce drásticamente la supervivencia del animal, y por lo tanto, de toda la clase. Por este motivo, el aspecto de “no-reposar” jamás se ha fijado en las ciudades, más allá de que hay algunos trastornos que lo favorecen. Todo cuanto sea desadaptativo es desechado en la naturaleza.

Resumen

Así, nos atrevemos a finalizar que dormimos por un mero mecanismo de selección biológica. Si un ser vivo no duerme muere, no se reproduce y la clase se extingue, conque siempre y en todo momento se favorecerán los letras y números heredables que favorezcan el sueño equilibrado en los seres vivos.

Por este motivo, nosologías heredables que previenen el sueño (como el insomnio mortal familiar) son increíblemente extrañas en la población general y no se expanden. La gente que las llevan mueren y no se reproducen, conque el aspecto no se prolonga. Resumiendo, dormimos pues reposar retrasa la senescencia y nos deja (a nivel evolutivo) recuperarnos del daño metabólico que crea nuestro desempeño de las células.

Referencias bibliográficas:

  • Harbison, S. T., Serrano Negron, Y. L., Hansen, N. F., & Lobell, A. S. (2017). Selection for long and short sleep duration in Drosophila melanogaster reveals the complex genetic network underlying natural variation in sleep. PLoS genetics, 13(12), y también1007098.
  • Kavanau, J. L. (2004). Sleep researchers need to bring Darwin on board: elucidating functions of sleep vía adaptedness and natural selection.
  • Rattenborg, N. C., Amlaner, C. J., & Lima, S. L. (2000). Behavioral, neurophysiological and evolutionary perspectives on unihemispheric sleep. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 24(8): partido popular. 817 – 842.

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