Los humanos somos un sistema biológico abierto. Como tal, intercambiamos de manera continua agua, modelos de desecho, materia orgánica y nutrientes con el medio que nos circunda. Desde el ejercicio mucho más demandante hasta el acto mucho más anodino necesitan un trueque con el medio, ya que sin ir más allá, perdemos unos 350 mililitros de agua cada día con apariencia de vapor únicamente con el acto de respirar.

Por otra parte, asimismo generamos unos 2 litros de orina cada día, substancia de desecho que nos asiste a sostener la estabilidad electrolítico en nuestro cuerpo. Este cómputo hídrico y de substancias se mide a través de la osmolalidad sanguínea, factor que refleja la concentración de todas y cada una de las partículas químicas que están en la parte líquida de la sangre.

El factor que aquí te citamos es fundamental para la temática que el día de hoy nos atañe, ya que te contamos todo sobre la citólisis celular, esto es, aquello que pasa en el momento en que se genera un desequilibrio osmótico en el ambiente de la célula. No te lo pierdas, puesto que asimismo discutimos sus connotaciones médicas alén del campo teorético.

La ósmosis y su relevancia

La ósmosis orgánica que pasa dentro de nuestro cuerpo descansa en una propuesta realmente simple: las membranas de nuestras células son semipermeables. En consecuencia, en un medio isotónico (la concentración es igual dentro y fuera de la célula), el paso de agua entre los dos ámbitos se equilibra. Si el medio en el que están los cuerpos celulares es hipertónico (mucho más solutos que en el citoplasma), el agua sale de la membrana, y si hay mayor concentración de solutos en la célula que en el medio (medio hipotónico), las células se “llenen” por la entrada de agua.

La osmorregulación es el mecanismo solicitado de supervisar, de manera activa, que esto no ocurra. En nuestro cuerpo hay múltiples mecanismos que sostienen la presión osmótica del medio de adentro, impidiendo conque las células de nuestros tejidos ganen o pierdan agua en demasía. Aquí entra en juego otro factor fundamental para comprender la citólisis y algo nuevo a la osmolaridad: la osmolalidad.

Osmolalidad y osmolaridad son 2 caras de exactamente la misma moneda, ya que representan exactamente el mismo término (la medida del total de solutos en una disolución), solo que cambian las entidades usadas. La osmolaridad se expresa en osmoles/litro de solución, al paso que la osmolalidad lo realiza en osmoles/kilogramo de agua. A nivel divulgativo, tenemos la posibilidad de emplear los dos términos de manera mezclable para referirnos al acontecimiento que aquí nos atañe, en tanto que en los líquidos anatómicos las diferencias son mínimas.

La osmolaridad plasmática de la sangre es fundamental para comprender la osmorregulación corporal como término, y se calcula de la próxima forma:

OSMp = 2[Na+] + [glucosa] + [urea]. Habitual = 290 ± 10 mOsm/kg H2O

En esta fórmula, se tienen presente los 3 solutos mucho más presentes en el plasma de la sangre, que son el sodio, glucosa y urea. En el momento en que estos valores se desajustan, tenemos la posibilidad de decir (sencillamente) que el medio sanguíneo podría volverse hipo- o hiper- osmótico en referencia al ambiente, lo que hace algunas secuelas.

Por poner un ejemplo, en el momento en que los riñones marchan mal, se genera un incremento de la presión hidrostática en sangre (por acumulación de agua y sodio), lo que provoca que el agua “salga” del medio hiperosmótico (sangre) al hiposmótico (tejidos). De esta manera, se tienen la posibilidad de conformar edemas y otras acumulaciones de líquido patológicas en el organismo.

¿Qué es la citólisis?

Esta larga explicación puede parecer superflua, pero solamente lejos de la verdad: la citólisis celular sucede por un desequilibrio osmótico en el organismo, conque era fundamental comprender los factores que lo condicionan. Dicho de modo veloz y simple, la citólisis es un acontecimiento que tiene sitio en el momento en que entra un exceso de agua en el citoplasma celular si el medio que circunda a la célula es hipotónico, ocasionando conque esta se hinche y concluya por romperse.

Podemos destacar que la citólisis solo sucede en células que no muestran pared celular, ya que esta barrera evita que los cuerpos celulares se hinchen hasta el punto de romperse. Por este motivo, solo sucede en animales y protozoos, al paso que los vegetales y bacterias “se salvan”.

El desarrollo reverso a la citólisis es la plasmólisis, ya que en el momento en que el medio es hipertónico, el agua sale de la célula y esta se deshidrata. Hay varios componentes causales que tienen la posibilidad de desatar tanto plasmólisis como citólisis, y te mostramos ciertos de ellos en las próximas líneas.

1. Agentes biológicos

En el período lítico, los virus acaban demoliendo a la célula desde dentro y liberándose al ambiente. En dependencia de la acepción que tengamos del término, podríamos integrar este acontecimiento como una citólisis, ya que la actividad de los virus intracelulares hace una subida radical en la presión osmótica interna, lo que causa la separación en último término. De esta manera, los virus tienen la posibilidad de liberarse y también infectar a células sanas novedosas.

Otro ejemplo clarísimo de una citólisis biológica es la mediada por las células Natural Killer (NK), linfocitos destacables que advierten células cancerosas y también inficionadas, atacan a su membrana plasmática y las matan por citólisis. Las NK reconocen la patogenicidad del cuerpo celular analizado a través de un contacto intercelular ajustado (sinapsis inmunitaria) y, en el momento en que concluyen que hablamos de un riesgo, inducen una contestación de citoquinas y provocan la citólisis ahora descrita.

Para resumir, en todos estos acontecimientos hay un “puente común”: hay un ataque a la membrana plasmática de la célula perjudicada, que genera un desequilibrio osmótico entre el medio de adentro y de afuera, entra mucha agua en la célula, esta se rompe, cesan sus factores vitales y una parte del citoplasma se libera al medio.

La citólisis vaginal

Otro caso curiosos de citólisis biológica es la vaginosis citolítica, causada por el sobrecrecimiento bacteriano de Lactobacillus en la mucosa vaginal, microorganismos que conquistan los tractos femeninos y son, de manera general, ventajosos para el hospedador. El incremento en la proporción de lactobacilos se asocia a una acidosis en el ambiente vaginal (pH bajo), lo que se traduce en una citólisis de las células superficiales mucosas.

Este cuadro clínico cursa con síntomas como picor, mal vulvar, ardor vaginal y secreciones abundantes con apariencia de “leche cortada”. Las duchas vaginales con bicarbonato de sodio diluido son los tratamientos de decisión en estas situaciones, ya que esta substancia química es alcalina y, por consiguiente, deja la equilibración del pH vaginal.

2. Causas químicas

En este punto, recobramos el desequilibrio osmótico. Por algún fallo orgánico, el medio extracelular se regresa hipotónico (pobre en solutos) y, por consiguiente, para lograr un estado isosmótico, el agua entra en el citoplasma celular (que es hiperosmótico respecto al medio). El agua entra en la célula de manera desmandada, la membrana celular no puede aguantar la presión y sucede la citólisis.

Podríamos refererir distintas entidades clínicas que describen por qué ocurre un desequilibrio químico en el organismo, pero son complicadas y realmente difíciles de comprender sin tener claros ciertos conceptos médicos avanzados. Por servirnos de un ejemplo, los pacientes con insuficiencia cardiaca tienen la posibilidad de padecer desajustes internos, lo que se traduce en daños hepáticos con apariencia de citólisis celular, que paralelamente deriva en un incremento de las transaminasas circulantes (que se relacionan de forma positiva habitualmente con un fallo en el hígado).

Por otra parte, semeja que los accidentes cerebrovasculares (ACVs) asimismo podrían asociarse a capítulos de citólisis, por una mala distribución de nutrientes y acumulación de líquidos. Resumiendo, los errores en determinados órganos tienen la posibilidad de ocasionar un desequilibrio osmótico sangre-tejidos y medio-célula, lo que se traduce en citólisis y otros acontecimientos a nivel celular (como la plasmólisis).

Resumen

Entendemos que nos hemos movido en terrenos bastante especialistas, pero si deseamos que te quedes con un concepto clara, esta es la próxima: la citólisis sucede en el momento en que el citoplasma de la célula es hipertónico respecto a un medio hipotónico, o lo que es exactamente lo mismo, en el momento en que en la célula hay mucho más solutos que en el exterior.

Esta situación puede ser promovida por agentes víricos, bacterianos o inmunológicos, puesto que tienen la capacidad de agredir de manera directa a la membrana plasmática y, por lo tanto, ocasionar un desequilibrio osmótico. Por otra parte, que el medio de afuera de la célula sea hipotónico puede deberse a desequilibrios químicos por nosologías orgánicas, como tienen la posibilidad de ser errores cardiacos y otros acontecimientos.

Referencias bibliográficas:

  • Geisbert, T.W.; Young, H.A.; Jahrling, P.B.; Davis, K.J.; Larsen, T.; Kagan, Y también.; & Hensley, L. Y también. (2003). Pathogenesis of Ebola hemorrhagic fever in primate models: evidence that hemorrhage is not a direct effect of virus-induced cytolysis of endothelial cells. The American journal of pathology, 163(6), 2371-2382.
  • Guevara, A., Santiago, V., & Domínguez, A. (2011). Vaginosis citolítica: una entidad clínica poco famosa. Gaceta de Obstetricia y Ginecología de Venezuela, 71(1): 45-48.
  • Moretta, A., Biassoni, R., Bottino, C., Mingari, M. C., & Moretta, L. (2000). Natural cytotoxicity receptors that trigger human NK-cell-mediated cytolysis. Immunology today, 21(5), 228-234.
  • Muñoz-Rodríguez, J., Tricas Leris, J. M., Andreu Solsona, V., & Vilaseca Bellsola, J. (2003, November). Hepatitis isquémica en pacientes con insuficiencia cardiaca. In Anales de medicina interna (Vol. 20, No. 11, partido popular. 31-33). Arán Ediciones, SL.
  • Vergara, U. (2009). Linfocitos T reguladores y contestación inmune. Adelantos en Ciencias Veterinarias, 24(1-2).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí