Entre las peculiaridades de de qué forma fué evolucionando el contexto laboral en las últimas décadas debe ver con lo bien difícil que resulta distinguir entre la vida personal y la vida profesional.

Conforme pasan los años y nos marchamos adentrando en el siglo XXI, la línea que divide el campo privado y el campo laboral se marcha difuminando mucho más, tal y como si el trabajo retribuido fuera ahora un término tan maleable y dúctil que, en en el momento en que nos descuidamos, “rellenase” varios de esos instantes del día en los que nos preguntamos: ¿tengo algo mejor que llevar a cabo?

Dada esta novedosa situación, y singularmente tras la aparición de la crisis del COVID-19 y la popularización del trabajo a distancia, se hace mucho más preciso que jamás tomar en consideración lo que se conoce como work-life cómputo. Observemos exactamente en qué radica y ciertos avisos para administrarlo.

¿Qué es el work-life-cómputo?

Así como su nombre en inglés recomienda, el work-life cómputo radica en la situación de equilibrio entre el tiempo y los elementos aplicados al trabajo retribuido, por una parte, y el tiempo y los elementos aplicados a todo lo demás, por el otro. Por este motivo, hablamos de un factor preciso tanto para comprender detallar una pauta de trabajo retribuido consistente para, a medio y largo período, garantizarse unas condiciones de vida capaces de dar confort físico y psicológico, y en las que resulte posible sostener relaciones sociales sanas y funcionales.

De esta manera, quienes tienen un óptimo work-life cómputo no solo administran apropiadamente el tiempo que dedican a trabajar “de manera oficial” las horas primordiales; además de esto, pueden entrar a la conciliación familiar, a la oportunidad de ser parte del tejido popular (a través de relaciones con amigos, vecinos, etcétera.) y disponen del tiempo de reposo y de ocio correctos para ser contentos.

Al fin y al cabo, este equilibrio entre lo que se trabaja por dinero y lo que se hace en otras áreas de la vida no puede quedar arreglado sencillamente difuminando el primero de estos elementos, realizando pasar horas plus por instantes de reposo (por servirnos de un ejemplo, haciendo un trabajo desde el portátil mientras que se ve una película durante la noche) ni disfrazando ocasiones de networking o atención a clientes del servicio bajo la ilusión de que hablamos de relaciones sociales de amistad.

Que permanezca un óptimo work-life-cómputo supone, entre otras muchas cosas, que es viable distinguir precisamente entre estas 2 esferas de la vida.

¿Por qué razón es esencial poseerlo presente al administrar el tiempo y los elementos?

Comprender detallar un óptimo equilibrio entre la vida profesional y la vida privada es esencial por múltiples puntos relacionados tanto con el confort de la gente como con las relaciones de poder, pero se puede destacar tres fundamentos.

1. Sin pautas y límites claros, el trabajo tiende a cubrirlo todo

La ley de Parkinson afirma que “el trabajo se amplía para contemplar en todo momento libre”, y algo similar sucede particularmente en el contexto laboral: si no se delimita precisamente el tiempo que ofrecemos al trabajo retribuido y se establece por adelantado la proporción de elementos que tenemos la posibilidad de gastar en él en todo el día y de la semana, es simple que, sin que nos demos cuenta, se alargue cubriendo todos y cada uno de los ratos en los que no poseemos claro qué realizar.

Esto resulta singularmente cierto en países como España, que resaltan por tener un sinnúmero de trabajadores autónomos sabiendo su población activa. Varios trabajadores por cuenta propia tienden a coche-explotarse, en parte gracias a la precariedad laboral, pero en otras ocasiones es por no comprender medir los tiempos ni saber los hábitos de vida que desarrollan malestar y dependencia del trabajo.

Work-life balance

2. El confort físico y psicológico necesita este equilibrio

Tener una vida descompensada en el que el trabajo lo cubre todo no solamente nos introduce en una espiral de incesante búsqueda de mejores desenlaces; además de esto, gasta nuestro confort físico y psicológico.

Los inconvenientes de ansiedad y el burnout laboral están entre las maneras de malestar sensible mucho más comunes en ocasiones de esta clase, tal como las adversidades médicas derivadas de ese modo de vida insano: inconvenientes en las articulaciones por sostenernos bastante tiempo en exactamente la misma posición, sobrepeso por no tener tiempo para cocinar, etcétera.

3. Es requisito vivir alén de las responsabilidades

Muchas personas piensa que el work-life cómputo radica ne administrar el tiempo que se dedica al trabajo retribuido y al trabajo en la vivienda o relacionado con la crianza de los hijos. Pero o sea un fallo: este equilibrio debe integrar los instantes de ocio y reposo aplicados a uno mismo, tal como las ocasiones de relaciones sociales informales, que no procuran una finalidad específica alén de estar en compañía del resto. De no ser de esta manera, cada vez vamos a estar mucho más apartados.

¿Qué llevar a cabo?

Por ahora ahora vimos múltiples ideas clave que asisten a admitir probables inconvenientes en lo relativo al work-life cómputo. Primeramente, la ambigüedad en el momento de entablar horarios posibilita que las compañías (o nosotros como trabajadores por cuenta propia) demanden horas plus bajo la iniciativa de que “no tienes nada superior que realizar”, y esto puede agudizarse en contextos como el de la pandemia de coronavirus, en los que se trabaja mediante un computador conectado a Internet al que se tiene ingreso la mayoria de las veces.

Seguidamente, varias personas caen en el fallo de asumir que no dedican un tiempo elevado al trabajo por el hecho de que tienen la capacidad de entrar a los elementos para sostenerse con vida en un corto plazo, sin percatarse de que esta forma de trabajar va realizando manifestarse inconvenientes físicos y sicológicos de a poco, de una manera mucho más sutil que la fácil privación de lo que un sueldo puede obtener, lo que hace más difícil advertir que algo va mal.

En tercer sitio, no se debe caer en el fallo de opinar que el work-life cómputo es solo conciliación familiar o que se aplica solo a la gente con hijos: cada individuo, por el hecho de serlo, debe poder tener tiempo que ocuparse a sí, sin precisar justificarse siempre y en todo momento apelando a responsabilidades específicas.

No obstante, pasar de las expresiones a la práctica en el momento de administrar bien el work-life cómputo no es tan simple como tener en cabeza estas conclusiones; hay que accionar de forma en relación a ellas. Y para lograrlo, puede ser preciso tener asistencia por la parte de amigos, familiares o expertos de la psicología. A fin de cuentas, resulta simple caer, sin percatarnos, en prácticas y hábitos de autosabotaje que nos lleven a comportarnos de una forma opuesto a eso que suponemos: “merezco tiempo, pero precisamente este mes es primordial que me esmere por conseguir esa promoción”, “no reposo lo bastante, pero no puedo mencionarle que no a mi jefe”, etcétera.

¿Te resulta interesante tener acompañamiento psicológico profesional?

Si andas intentando encontrar servicios de asistencia sicológica presencial u en línea, te recomiendo que te coloques en contacto conmigo. Soy sicólogo experto en el modelo cognitivo-conductual y atiendo tanto a particulares como a compañías, interviniendo en casos de inconvenientes de administración de la ansiedad y otras conmuevas, la necesidad de estudiar a administrar enfrentamientos o a estar comunicado de una forma mucho más asertivo, o la carencia de capacidades de administración del tiempo, entre otros muchos inconvenientes. Puedes tener mis servicios tanto presencialmente en La capital española como a través de sesiones de videollamada.

Referencias bibliográficas:

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