Si bien históricamente se haya tratado de estigmatizar la naturaleza del humano, no cabe duda de que a prácticamente todos nos atrae el sexo. Según estudios brindados por el portal Statista, en el año 2020 un 2% de los españoles practicaban sexo todos y cada uno de los días, al paso que prácticamente un 40% de la población general tenían relaciones de 1 a 4 ocasiones a la semana. Únicamente el 4% de los pobladores de este país aseguran no haber mantenido relaciones íntimas en ningún instante de su historia.

Las relaciones íntimas pertenecen a nuestra vida en todos y cada uno de los campos, desde una charla insípida hasta el cine, televisión, novedades y prácticamente todo medio de diversión. A nivel biológico, la reproducción nos deja dejar descendencia y una huella genética en las próximas generaciones, lo que según Darwin, es el objetivo último de todo ser vivo que se actúa por la selección natural.

Por todas y cada una estas causas, entablar un límite entre deseo, instinto, síntoma y nosología es una labor de enorme manera complicada. El término “ninfomanía” (o mejor designado, hipersexualidad) es uno que creó disputa y enfrentamiento en la red social de psicólogos en el mundo entero, ya que aún no se sabe si cae en el lote patológico o no. Si tienes ganas de saber mucho más sobre el tema, prosigue leyendo.

¿Qué es la ninfomanía?

La ninfomanía (asimismo descrita según las fuentes como hipersexualidad o, en su defecto, adicción al sexo) se define como una conducta sexual apremiante que interfiere en las tareas del día a día del tolerante, ocasionando grave agobio en la persona, sus familiares, amigos y núcleos sociales. La ninfomanía recibe múltiples nombres, desde dependencia sexual a compulsividad sexual, pasando por adición al sexo o hipersexualidad, entre otros muchos.

Por definición, hablamos de una conducta apremiante que domina totalmente la vida del dependiente en todos y cada uno de los sentidos. Este aumento increíblemente recurrente y repentino de la líbido se considera tanto un síntoma como una nosología por sí sola, pero como observaremos ahora, no hay un consenso predeterminado por lo que respecta a este tema.

La ninfomanía en la literatura profesional

Primeramente, deseamos resaltar que iremos a usar el término ninfómano para designar tanto a hombres como a mujeres, ya que el término solo hacia el género femenino no posee ningún sentido. La palabra adecuada es hipersexualidad, en tanto que “ninfomanía”, como palabra articulada hacia la mujer, no hace mucho más que perpetuar algunas formas de proceder y opiniones de raíz ideológica.

El caos de hipersexualidad fue propuesto como nosología en el año 2010 por la organización Sexual and Gender Identity Disorders Workgroup. Su propósito era que esta condición se incluyese en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (MDE o DSM, por sus iniciales en inglés). Este libro, redactado y editado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA), establece los puntos de corte de manera clara entre lo que se considera patológico y lo que no.

Afortunadamente o lamentablemente, tras bastante enfrentamiento y también investigación, este trastorno no fue incluido en el DSM-5, la versión vigente que fue publicada en el mes de mayo del año 2013. La adicción sexual como término asimismo fué rechazada anteriormente por la APA, ya que los expertos en la materia dictaminan que no existe bastante prueba para relacionar la conducta hipersexual con un trastorno adictivo. No obstante, eso no quiere decir que los inconvenientes con la administración y la regulación de la conducta sexual enlazada a la carencia de control de los impulsos no logre ser un fundamento de solicitud, si bien no se intervendrá así como se hace con las adicciones, sino más bien adaptándose al inconveniente preciso de la persona.

De cualquier manera, el producto científico Sexual addiction: independent entity or comorbid symptom? arguye lo siguiente: el DSM-V ha desechado el trastorno hipersexual (THS), pero los pacientes prosiguen acudiendo a las clínicas siquiátricas por incrementos de fantasías, excitación, impulsos y pensamientos sexuales que les causan un malestar físico y psicológico importante.

Los criterios de detección de la conducta hipersexual

La prevalencia de las formas de proceder hipersexuales se calcula en un rango del 1,4 al 19,3% de la población general, a pesar de que los estudios que postulan estas cantidades son muy cambiantes, ya que no hay un método férreo para hacer un diagnostico la presunta condición. De cualquier manera, sí que se ha calculado que solo el 1% de los pobladores, cualquier ocasión y sitio dados, piden asistencia por sus tendencias sexuales.

Con estos datos en la mano, está mucho más que claro que algún patrón subyacente debe existir en la conducta del tolerante ninfómano habitual. Los criterios diagnósticos para el THS propuestos por el conjunto de trabajo del DSM-5, más allá de ser desestimados, son los próximos. En el transcurso de un intérvalo de tiempo de por lo menos 6 meses, el tolerante exhibe fantasías, impulsos y formas de proceder cuya gravedad se cuantifica con base en 4 criterios clínicos:

  • El tolerante consume elevado tiempo en estos pensamientos.
  • Los lleva a cabo como contestación a acontecimientos agobiantes.
  • Trata de supervisarlos pero no puede.
  • Se pone bajo riesgo para colocarlos en práctica, más allá de que es siendo consciente del daño que puede ocasionar con ellos.
  • Hay un malestar clínicamente importante en el tolerante por estas formas de proceder. Asimismo se tienen que poder asociar estas fantasías a un deterioro popular y servible.
  • Estas fantasías no se tienen que al consumo de drogas y tampoco vienen derivadas de capítulos maniacos.
  • La persona debe tener, cuando menos, 18 años de edad.

Como puedes ver, nos encontramos frente a un diagnóstico parcialmente claro. Un individuo debe enseñar estos aspectos por cuando menos 6 meses y ser mayor de edad a fin de que se logre estimar ninfómana, pero nuevamente, se puede destacar que en dependencia de la fuente, este diagnóstico puede verse totalmente desechado. Repetimos que el estado patológico de esta condición no fué recibido y, por lo tanto, no hay un régimen estandarizado para él.

La ninfomanía y el género

Llevar a cabo una última parada por las activas de género era fundamental en esta temática. Según el producto científico Hypersexuality Addiction and Withdrawal: Phenomenology, Neurogenetics and Epigenetics, hay un claro cortes de género en lo que a la ninfomanía tiene relación, ya que los hombres son mucho más tendentes a masturbarse, a enseñar tendencias sexuales, a consumir material de visual de índole sexual y a concebir el sexo como algo mucho más casual y laxo. Así, no nos llama la atención entender que la prevalencia de este “trastorno” se calcula en un 3% en hombres y un 1,2% en mujeres.

Por otra parte, no hay duda de que en el género femenino no solo el sexo no está tan presente, sino se condena en el momento en que actúa deseo sexual en la civilización general por la parte de la mujer. No es necesario mucho más que ver el rechazo que desarrollan algunos materiales audiovisuales conformados por mujeres por lo que respecta a esta temática: en el momento en que un hombre lo realiza es lo esperable, pero en el género femenino, hablamos de un acto de obscenidad.

Resumen

Con todos estos estudios y datos científicos, hemos amado plasmar que el término “ninfomanía” supone poco o nada a nivel psicológico, bastante menos si unicamente se aplica a la mujer. La palabra adecuada en los dos géneros es hipersexualidad y, aún de esta forma, esta no se considera una nosología por la APA hoy, más allá de que bajo este término tienen la posibilidad de agruparte inconvenientes y fuentes de insatisfacción distintas que sí necesitan ayudar a terapia.

Por todas y cada una estas causas, deseamos realizar hincapié en que, lamentablemente, algunos términos se emplean mucho más para realizar daño a nivel popular que para contribuir a un individuo enferma. No tenemos la posibilidad de eludir meditar que llamar ninfómana a una mujer, sin razonamiento ni causa, es una manera de expresar que el género femenino no debe enseñar su sexualidad. El sexo es de todos y para todos, conque abochornar a un individuo por gozarlo es faltar a los derechos particulares.

¿Buscas servicios de psicoterapia o terapia sexual?

Si te resulta interesante tener el acompañamiento de un sicólogo o con expertos de la sexología, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos tenemos la posibilidad de atenderte tanto en nuestro centro ubicado en La capital de españa como de forma en línea por videollamada.

Referencias bibliográficas:

  • Actis, C. C., Chicote, M. C., Cervera, S. C., & Víctor, D. R. (2015). Adicción al sexo:¿ nosología sin dependencia o síntoma comórbido?. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatria de link, (115), 19-26.
  • Blum, K., Badgaiyan, R. D., & Gold, M. S. (2015). Hypersexuality addiction and withdrawal: phenomenology, neurogenetics and epigenetics. Cureus, 7(10).
  • Derbyshire, K. L., & Grant, J. Y también. (2015). Compulsive sexual behavior: A review of the literature. Journal of behavioral addictions, 4(2), 37-43.
  • Continuidad con la que los españoles sostenían relaciones íntimas a agosto de 2020, Statista. Recogido a 13 de abril en https://es.statista.com/estadisticas/510448/continuidad-en-las-relaciones-sexuales-de-los-espanoles/

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí