La reproducción sexual se define como el desarrollo en el que se crea un nuevo ser vivo descendiente desde la combinación de información genética de 2 organismos parentales, dando sitio a los mecanismos de herencia, variabilidad genética y procesos evolutivos que han tolerado llegar a las especies hasta donde están actualmente.

La reproducción asexual crea copias idénticas a un solo parental, al tiempo que la sexual deja la variabilidad genética durante las generaciones: un hijo jamás va a ser precisamente igual a ninguno de los 2 progenitores. Basado en esta idea, tenemos la posibilidad de comprender de qué manera actúa la selección natural. Como los seres vivos de una población no son precisamente iguales entre , hay algunos mecanismos que tienen la posibilidad de llegar a beneficiar la persistencia de un carácter preciso en exactamente la misma clase, dando permiso su expansión en todo el tiempo.

Poniendo un caso de muestra teorético: si una jirafa nace con el cuello mucho más largo que el resto (por una mutación o acción recombinante del ADN de los dos progenitores), es posible que esta sea con la capacidad de lograr mucho más comida, se lleve a cabo mucho más fuerte que el resto y, por consiguiente, logre reproducirse con mayor sencillez. Si el aspecto es heredable, sus hijos van a salir con el cuello mucho más largo asimismo, lo que acabará promoviendo la expansión de ese carácter positivo en la clase.

Para comprender todos estos mecanismos biológicos, es requisito tener claro de qué forma se genera la descendencia, o sea, el desarrollo de la generación de vida desde la capacitación de los gametos parentales hasta el avance de un nuevo sujeto. El día de hoy abordamos uno de esos temas tan complejos: la espermatogénesis.

¿Qué es la espermatogénesis?

La espermatogénesis es el desarrollo a través de el que se forman los espermatozoides (gametos masculinos). Este mecanismo fundamental para la producción de vida se efectúa en los testículos, en unas construcciones de manera redondeada que reciben el nombre de túbulos seminíferos. Estos cilindros, de unos 200 micrómetros de diámetro y 50 centímetros de largo, generan los espermatozoides y la hormona testosterona, fundamental para el desarrollo del pene y el escroto, la hondura de la voz y el pelo corporal en hombres.

Antes de proseguir con este impresionante desarrollo, debemos aclarar una secuencia de términos genéticos de suma importancia, ya que atrae entender que los gametos (tanto masculinos como femeninos) tienen la mitad de información genética que el resto de nuestras células anatómicos. En este momento comprenderás mejor lo que deseamos decir.

El esperma y la haploidía

Las células que forman todos nuestros tejidos y se dividen por mitosis para sostener nuestros órganos y construcciones se conocen como “somáticas”. Todos estos cuerpos celulares tiene dentro en su núcleo 23 pares de cromosomas (2 juegos terminados, 22 pares autosómicos y uno sexual), o lo que es exactamente lo mismo, un total de 46. Esta condición se llama diploidía (2n).

Por otra parte, los genes muestran una sucesión de variantes, que se nombran alelos. Lo esencial que tienes que conocer respecto a esta temática es que, para un mismo gen, un alelo es heredado del padre y otro de la madre, conque todos nuestros letras y números viene codificado por 2 alelos distintas, por lo menos. Esto nos deja ser mucho más “efectivos” a nivel evolutivo, ya que si un alelo de entre los progenitores falla o no efectúa su función apropiadamente, se estima que el del otro parental logre contrarrestar este fallo.

A fin de que media información genética que nos compone logre venir del padre y la otra mitad de la madre, no cabe duda de que las células primigenias que nos forman tienen que contener media información genética que las somáticas. Sino más bien, con cada generación se irían sumando mucho más cromosomas a las células, realizando irrealizable la vida (2n + 2n:4n, 4n + 4n: 8n, etcétera). Basado en esta idea, tenemos la posibilidad de asumir que las células espermáticas son haploides (n), o sea, solo tienen un juego de 23 cromosomas. ¿De qué manera se consigue esto?

Las fases de la espermatogénesis

Espermatogénesis y meiosis son 2 caras de exactamente la misma moneda, ya que es imposible concebir una sin la otra. Ahora, te mostramos de manera somera cuáles son todas las fases que suceden a lo largo de la espermatogénesis.

1. Etapa proliferativa

Las espermatogonias son las células madre expertas en ofrecer sitio a los espermatozoides al marcar la diferencia. Las espermatogonias aún son diploides, lo que quiere decir que tienen un total de 46 cromosomas, media madre y medio padre (recordamos: diploide, 2n), como el resto de nuestras células somáticas.

Las espermatogonias, por mitosis (generación de 2 células precisamente iguales desde la primigenia), dan rincón a 2 géneros de células, las de tipo A y las de tipo B. Son las de tipo B las que nos resultan de interés, ya que estas van a ser las encargadas de producir un espermatocito primario. Por otra parte, las células A tienen la posibilidad de continuar dividiéndose por mitosis.

2. Etapa meiótica

Es el desarrollo de generación de los espermatozoides per sé, y de ahí que asimismo recibe el nombre de espermatocitogénesis. Este mecanismo se pone en marcha por la liberación de la hormona GnRH (hormona liberadora de la gonadotropina), que se genera en el hipotálamo y que, por su parte, impulsa a la adenohipófisis para la producción de gonadotropinas (hormona luteinizante y foliculoestimulante).

No vamos a centrarnos en los procesos latentes gracias a su dificultad, pero tienes que tener en consideración un concepto clara: en un caso así, los espermatocitos secundarios (producto de los primarios, por su parte que vienen de las espermatogonias B) se dividen por meiosis, no por mitosis.

En la mitosis, una célula duplica su información genética y da rincón a 2 células iguales. Esta vez tan particular, una célula primigenia diploide da sitio a 4 haploides, basado en 2 divisiones consecutivas (meiosis I y meiosis II). Además de esto, en este desarrollo se genera la recombinación genética antes citada, conque las descendientes no son iguales a la inicial. Tras la meiosis se muestran las espermátidas, que son ya haploides.

Para resumir, en la recombinación genética (de tipo homólogo) los cromosomas apareados de los dos progenitores (recordamos que los espermatocitos aún son diploides) se alinean, de manera que las secuencias de ADN similares se entrecruzan entre . De esta forma, se genera un trueque de material genético y los cromosomas recombinados no son iguales ni al del padre ni al de la madre.

3. Espermiogénesis

En esta una parte del mecanismo, las espermátidas se convierten en los espermatozoides propiamente estos. Hay distintas fases en este bloque (etapa de Golgi, de Capuchón, Acrosómica y de Maduración), pero se puede sintetizar en la próxima propuesta: medra el flagelo del espermatozoide, que le deja desplazarse, y la longitud de su cabeza reduce, para comprar la manera puntiaguda que todos conocemos.

Cantidades y tiempos

La espermatogénesis del humano tiene una duración de 62 a 75 días, y se prolonga desde la maduración sexual en la adolescencia hasta la desaparición de los hombres. Todos estos procesos suceden de manera incesante en los testículos ya que, sin ir más allá, un hombre sano genera unos 100 millones de espermatozoides ejecutables cada 24 horas.

Como apunte interesante que se utiliza para cerrar todo lo exhibido, resulta increíble entender que un varón expulsa de 15 a 200 millones de espermatozoides con cada mililitro de semen eyectado. Cada eyaculación, por consiguiente, puede estar compuesta de hasta 300 millones de espermatozoides.

Resumen

Como has podido revisar, en el final todo se sintetiza a un juego de trueque genético. Como los seres vivos que nos reproducimos de manera sexual debemos achicar a la mitad nuestra información genética en los gametos, es requisito que las células sexuales pasen por un desarrollo llamado meiosis, que le entrega a los óvulos y espermatozoides la haploidía fundamental para comprender la vida. De esta manera, de 2 mitades aparece un uno entero, el cigoto que va a dar rincón a un sujeto adulto tras la gestación.

En la espermatogénesis y ovogénesis recaen los mecanismos de evolución y selección natural, ya que merced a se dan procesos como la recombinación genética y la creación de un ser vivo desde “2 mitades genéticas”. Sin estos mecanismos biológicos tan concretos, entender la variedad en la Tierra sería irrealizable.

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