Según el Estudio global de la carga de la patología, el 95% de la población mundial tiene algún problema médico, cuando menos en el conjunto muestral analizado entre los años 1990 y 2013. No es de extrañar, ya que el 15% de la biomasa mundial con apariencia de carbono está compuesta por bacterias (70 gigatoneladas), ciertas de ellas buenas para el hombre, otras comensales y otras de forma directa patógenas.

Alén de bacterias, hay una cantidad enorme de agentes infecciosos no-vivos con apariencia de virus, que mutan a una tasa furiosa y evolucionan para sortear la inmunidad de los organismos en un largo plazo. La competición del humano con los patógenos es una genuina carrera armamentística: en el momento en que se lleva a cabo una contestación concreta frente a un patógeno, se estima que este concluya mutando para parar de ser famoso por los linfocitos y otros cuerpos concretos.

Por tal razón, las campañas de vacunación de la gripe son cada un año, al paso que otras vacunas dan inmunidad de por vida frente a un patógeno dado. En dependencia de la tasa de mutación y adaptabilidad del microorganismo, las posibilidades de infección tienen la posibilidad de acrecentar o achicar transcurrido un tiempo. Con base en estas premisas tan atrayentes, te contamos todo cuanto has de saber sobre las inmunoglobulinas.

¿Qué son las inmunoglobulinas?

Según el Centro Nacional del Cáncer (NIH), una inmunoglobulina o anticuerpo es una proteína desarrollada por las células plasmáticas (géneros de glóbulos blancos) en contestación a la existencia de un antígeno, una substancia que hace que el sistema inmunitario del humano se active, al reconocerse como una amenaza. La clave de la entendimiento de la inmunidad se apoya en la díada anticuerpo (Ig) – antígeno (Ag) o lo que es exactamente lo mismo, Ig-Ag.

Cada inmunoglobulina se une a un solo antígeno, admitiendo que las células inmunes expertas en eliminar (como los macrófagos) reconozcan de manera mucho más eficaz al patógeno y lo fagociten, pero ciertas de ellas asimismo tienen la posibilidad de eliminar al antígeno de manera directa. Cada anticuerpo tiene un parátopo especializado o antigen binding site, el que es concreto del epítopo del propio antígeno. Dicho de otra manera, cada complejo Ig-Ag piensa una llave y una cerradura intransferibles.

La herramienta mucho más clara de las inmunoglobulinas en la sociedad general es, sin lugar a dudas, el avance de vacunas. En el momento en que se introduce un virus o bacteria desgastado en el organismo (o una sección del mismo que fomenta una contestación inmunitaria), se impulsa la proliferación de linfocitos y la liberación de inmunoglobulinas concretas para dicho antígeno. De esta manera, el cuerpo “aprende” cuál es el microorganismo arriesgado, siempre y en todo momento desde la seguridad de una inactivación patogénica anterior.

Merced a este mecanismo seguro de inmunización, se calcula que se han salvado mucho más de 37 millones de vidas en todo el globo en los últimos 20 años, más que nada en pequeños. Un caso de muestra claro de esto es la viruela: en el siglo XVIII, 400.000 personas morían anualmente por esta patología, lo que se convertía en una tasa de letalidad del agente de prácticamente un 30%. Merced a la vacunación, el último caso de viruela se diagnosticó en 1977, y la OMS declaró el planeta libre del patógeno en los ochenta. Indudablemente, el saber de las inmunoglobulinas nos permitió librarnos como clase de estragos epidemiológicos.

Composición de estas proteínas

Las inmunoglobulinas tienen una manera propia de “Y”, compuesta por 2 mitades distintas. Tienes que picturizar en tu cabeza esta conformación de manera clara antes de seguir, ya que nos marchamos a fundamentar en este patrón para detallar la conformación general de los anticuerpos.

Inmunoglobulina

Como toda proteína, una inmunoglobulina tiene como unidad basal al aminoácido, todas las subunidades que, unida a través de links peptídicos, da rincón a péptidos (menos de 10 aminoácidos), polipéptidos (mucho más de 10) y proteínas (varios aminoácidos concatenados). En un caso así, la inmunoglobulina tipo está compuesta por 4 entidades polipeptídicas: 2 cadenas pesadas iguales entre ellas (Heavy, en la base y escisión de la “Y”) y 2 cadenas ligeras idénticas entre sí (Light, todas las puntas laterales de las ramificaciones de la “Y”).

Cada zona “H” está compuesta por una zona variable (VH) y 3-4 zonas permanentes (CH1, CH2,CH3, etcétera.). Por otra parte, las cadenas ligeras “L” se conforman de una zona variable (VL) y otra incesante (CL). Todo lo mencionado puede escucharse muy lioso, pero solo es necesario quedarse con el próximo término: las puntas de las cadenas pesadas (H) y ligeras (L) son cambiantes, al tiempo que la conformación por norma general de “Y” es incesante entre inmunoglobulinas del mismo tipo.

La manera en “Y” es la habitual que se muestra en clases de biología y también inmunología, pero no la única. Este modo monomérica abarca a las inmunoglobulinas D, Y también y G, al paso que la Ig A es un dímero y la Ig M es un pentámero. Como lograras imaginar, estos cambios anatómicos asimismo suponen una clara variabilidad en la ocupación.

Los modelos de inmunoglobulinas

Salimos del bosque molecular para regresar a temáticas un tanto mucho más en general, en esta ocasión, las diferentes funcionalidades de las inmunoglobulinas según su designación. Te las describimos de manera somera.

1. Inmunoglobulina A

Está en los recubrimientos mucosos de las vías respiratorias, el tracto urogenital y la luz del sistema digestivo, aparte de la saliva, las lágrimas y la leche de la mamá. Raramente, en sangre está en una manera monomérica (como la “Y” descrita), pero en las mucosas su predisposición es dimérica.

Gracias a su proximidad con los únicos sistemas libres en el cuerpo humano (excretor, respiratorio y digestivo), estas inmunoglobulinas son las primeras en tomar contacto con virus que invaden la cavidad orofaríngea y otros microorganismos intestinales.

2. Inmunoglobulina G

Esta inmunoglobulina es la que mucho más representada está en la sangre, el líquido cefalorraquídeo y el líquido peritoneal (de la cavidad abdominal). Forma el 80% de las inmunoglobulinas totales, conque sin lugar a dudas es la predominante.

Además de esto, se puede destacar que hay 4 subvariantes de esta clase de inmunoglobulina, de la IgG 1 a la IgG4. Todas ellas son en especial hábiles en un frente preciso, advirtiendo antígenos y toxinas de diferentes microorganismos.

3. Inmunoglobulina M

Se expresa en la área de los linfocitos B, los primordiales efectores de la contestación humoral del sistema inmunitario adaptativo.

Son la contestación de contingencia frente a una infección, ya que suprimen a los patógenos en estadios tempranos hasta el momento en que el sistema inmune sintetiza suficientes IgG-tipo s. Suponen el 6% de las inmunoglobulinas circulantes en el torrente sanguíneo humano y están presentes en la enorme mayoría de animales, por eso se tengan en cuenta los anticuerpos mucho más viejos de la historia evolutiva en vertebrados.

4. Inmunoglobulina Y también

El anticuerpo que se relaciona a nivel clínico con los cuadros alérgicos. Comunmente, esta inmunoglobulina está en pequeñas proporciones circulante en sangre, pero incrementa de manera radical en el momento en que se muestra al organismo a un alérgeno, o lo que es exactamente lo mismo, una substancia inocua que hace una reacción no justificada en el sistema inmunitario del sujeto. Asimismo se expresa en proporciones atípicas frente infecciones parasíticas.

5. Inmunoglobulina D

Esta pertence a las inmunoglobulinas que menos se expresa, pero no por este motivo es menos esencial. Solo representa el 1% de las inmunoglobulinas totales del organismo y es el mayor ingrediente de la área de varios linfocitos tipo B en su etapa de maduración. Gracias a su escasez, su función está menos definida que la del resto de variaciones ahora descritas.

Resumen

Como habrás podido revisar, las inmunoglobulinas vienen en distintas formas (isotipos) y disposiciones morfológicas, pero todas y cada una ellas tienen una función clarísima: resguardar al organismo de probables infecciones y patógenos. Desde virus a parásitos morfológicamente mucho más complejos (como helmintos), las inmunoglobulinas tienen la capacidad de reconocerlos, encender al resto de células inmunes, marcarlos con base en sus antígenos de área y, tras la reacción en cascada pertinente, removerlos.

Para resumir, las inmunoglobulinas son proteínas secretadas por los linfocitos B y células plasmáticas, en contestación a un antígeno que se ha infiltrado en el organismo del hospedador. Desde respuestas inmunitarias a reacciones alérgicas, los anticuerpos tienen distintas funcionalidades protectoras.

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