La vida, a nivel zoológico, se refiere al grupo de factores que distinguen a animales, plantas, hongos, protistas, arqueas y bacterias del resto de las realidades naturales, o dicho de otra manera, de la porción abiótica (no viva) de los ecosistemas. Entender que una piedra no está viva es simple, pero, por poner un ejemplo, ¿exactamente en qué punto caerían los virus? ¿qué hay de viroides y priones, agentes infecciosos básicos que son poco mucho más que una cadena de ARN o una proteína mal plegada?

No es nuestra intención enredarnos en temas metafísicos, pero es requisito entender que aquello que crea la vida, habitualmente, no está nada claro. Alén de homeostasis, desarrollo, reproducción y distinción, escasas definiciones mejores hay para determinar la vida como la próxima: “aquello que pasa entre los estados de nacimiento y muerte”.

De cualquier manera, si algo tienen en común todos y cada uno de los seres vivos (a una parte de la existencia de por lo menos una célula) es que están conformados por 4 bioelementos fundamentales: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Basado en estos 4 pilares químicos, brotan todas y cada una de las biomoléculas que forman todas nuestras células y, por ende, permiten la vida en el mundo Tierra. Si deseas conocerlo todo sobre esta temática, prosigue leyendo.

¿Qué son las biomoléculas?

Las biomoléculas son los compuestos químicos que forman la materia viva de todos y cada uno de los seres que habitan la Tierra. Resultan de la unión de biolementos por links químicos, entre aquéllos que resaltan los de tipo covalente. Estas biomoléculas universales son los aminoácidos, glúcidos, lípidos, proteínas, vitaminas y ácidos nucléicos.

Estas moléculas se repiten todo el tiempo en todos y cada uno de los seres vivos presentes en el mundo, algo con unas implicaciones clarísimas. Frente este ámbito, hay 2 opciones probables: o todo ente viviente procede de un mismo antecesor común o, en su defecto, han aparecido de manera sin dependencia diversos tipos de seres vivos con exactamente la misma composición química durante la historia, algo enormemente improbable.

Aquí entra en juego el principio de la navaja de Ockham, que expone lo siguiente: de 2 teorías con igualdad de condiciones, la mucho más fácil indudablemente va a explicar el inconveniente planteado. Así, la presencia de las biomoléculas de manera homogénea en todos y cada uno de los taxones asegura, de la manera mucho más racional viable, que todos y cada uno de los seres vivos hemos irradiado del mismo antecesor.

Antes de adelantarnos con temáticas complicadas, observamos de interés dedicar un pequeño a espacio a los bioelementos, los pilares sobre los que se afirman a nivel químico las biomoléculas. Vamos a ser veloces.

Los bioelementos

Los bioelementos son elementos químicos que están presentes en todos y cada uno de los seres vivos, bien en forma atómica o como pertenecientes de las biomoléculas. Si bien mucho más de 60 elementos de toda la tabla periódica se logren conseguir en los tejidos de los seres vivos, únicamente 25 son universales y también inalienables.

Además de esto, el 96% de la masa de prácticamente todos los cuerpos celulares corresponde únicamente a 6 bioelementos: carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O), nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S), o CHONPS, para los amigos de las reglas mnemotécnicas.

Estos 6 elementos son la base de las biomoléculas, gracias a las próximas características que muestran:

  • Dejan la capacitación de links covalentes entre (distribuyen electrones). Estos links son muy equilibrados y permiten la capacitación de biomoléculas.
  • Los átomos de carbono tienen la posibilidad de conformar esqueletos tridimensionales, lo que deja a los seres vivos enseñar compuestos muy dispares basado en su esqueleto de carbono.
  • Los bioelementos dejan la capacitación de links dobles y triples entre , tal como la síntesis de distintas construcciones (ramificadas, cíclicas, etcétera.)
  • Con escasos bioelementos unidos, se tienen la posibilidad de sintetizar un sinnúmero de conjuntos funcionales, con características químicas y físicas distintas.

Basado en todas y cada una estas premisas, se cimenta desde la bacteria mucho más fácil hasta el organismo entero del humano. Al final de cuenta, no debemos perder visión del siguiente hecho: la dificultad biológica viene cierta por el número y organización celular, pero el sustrato basal es siempre y en todo momento exactamente el mismo.

Los modelos de biomoléculas

Ahora, te mostramos una lista con los modelos de biomoléculas presentes en el cuerpo de todos y cada uno de los seres vivos.

1. Aminoácidos y proteínas

Los aminoácidos son moléculas orgánicas con un conjunto amino (-NH2) en entre los extremos y un conjunto carboxilo (-COOH) en el otro. Son la base de las proteínas, si bien asimismo tienen la posibilidad de efectuar otras funcionalidades en el cuerpo humano. Un caso de muestra de esto es el GABA (ácido γ-aminobutírico), ya que hablamos de un aminoácido que no está que se encuentra en nuestras proteínas y que, además de esto, actúa como neurotransmisor del sistema inquieto.

Hay muchos géneros de aminoácidos, pero únicamente 20 de codifican las proteínas de los seres vivos. Una proteína es tal en el momento en que la cadena de aminoácidos unidos sobrepasa las 50-100 entidades o, en su defecto, consigue una masa de 5000 uma (unidad de masa atómica unificada). Las proteínas son asimismo consideradas como biomoléculas en sí mismas (si bien mucho más enormes y complicadas), conque se tienen la posibilidad de englobar en exactamente la misma categoría que estas biomoléculas que las constituyen.

2. Glúcidos

Los glúcidos (asimismo populares como hidratos de carbono) son biomoléculas muy conocidas por su relevancia en nutrición, puesto que entre están los azúcares libres, el almidón, glucógeno y muchas otras substancias mucho más. Están siempre y en todo momento socios a un contenido elevado energético (1 gramo da 4,5 kcal), conque se vinculan al almacenamiento y quema de energía en la mayor parte de seres vivos. Sin ir más allá, en el hombre la mayor reserva energética en un corto plazo no es el tejido adiposo: de todos modos, se habla del glucógeno.

Gracias a sus características energéticas geniales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cree que precisamente el 55-60% del aporte calórico total de un humano ha de ser basado en hidratos de carbono. Lograr este valor no es bien difícil, ya que hidratos de carbono como el almidón están de manera abundante en el pan, maíz, patatas, arroz, cereales, legumbres y varios artículos lácteos.

3. Lípidos

Los lípidos se conocen por norma general como grasas, constituidas eminentemente por carbono, hidrógeno y, en menor medida, oxígeno. Este conjunto heterogéneo abarca a las grasas o aceites, fosfolípidos y ácidos grasos (sobresaturados, monoinsaturados y poliinsaturados).

Los alimentos con altos contenidos en lípidos tienen que sospechar un 30-35% de la ingesta calórica total ingerida, conque, en oposición a lo que muchas personas cree, las grasas no son malas per sé. El tejido adiposo humano tiene características hormonales, deja el almacenamiento de energía en un largo plazo, nos resguarda en frente de daños mecánicos y otras varias cosas mucho más.

4. Vitaminas

Las vitaminas son compuestos muy dispares entre fundamentales para la vida. Estas substancias se conocen por norma general como “micronutrientes”, ya que, pese a ser primordiales en proporciones mínimas, efectúan una secuencia de trabajos sobre nuestro cuerpo que no tienen la posibilidad de ser reemplazadas por otros compuestos. La vitamina A, la vitamina C y la vitamina Y también son claros ejemplos en este conjunto.

5. Ácidos nucléicos

Los ácidos nucleicos no necesitan presentación: hablamos del ADN y el ARN. El primero es la biblioteca de la vida, ya que abarca toda la información genética que se requiere para el metabolismo celular y, por lo tanto, la supervivencia de todas y cada una nuestras células, órganos y tejidos.

El ADN asimismo encierra la base de la herencia y la evolución, ya que merced a se generan mutaciones y se heredan letras y números que cambian el genotipo y fenotipo de las especies en todo el tiempo.

6. Biomoléculas inorgánicas

Como su nombre señala, no son de naturaleza orgánica, pero prosiguen jugando un papel clave en la capacitación y cuidado de los organismos. Un caso de muestra claro de biomolécula inorgánica es el agua (H20), que piensa el 70% del peso celular total.

Resumen

Como has podido revisar, determinar el término “vida” se hace un tanto mucho más simple en el momento en que comprendemos que, al final de cuenta, todos somos un conglomerado de 25 compuestos orgánicos, singularmente de 6 bioelementos: carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O), nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S). En el momento en que reducimos la dificultad morfológica a sus mínimos, descubrimos que una bacteria y una célula humana tienen prácticamente mucho más similares que diferencias.

Al final de cuenta, prácticamente todo cuanto nos circunda es carbono y otros elementos orgánicos, de una manera u otra. Desde el tubérculo de una planta hasta el hígado de un humano hay una cantidad enorme de años de evolución por el medio, pero asimismo una ocupación afín y una composición química similar a nivel elemental.

Referencias bibliográficas:

  • Fuentes-Quero, F. (2016). Bioelementos y biomoléculas: unidad didáctica para bachillerato.
  • Los glúcidos, asturnatura.com. Recogido a 10 de marzo en https://www.asturnatura.com/articulos/glucidos/
  • Los lípidos, puleva. Recogido a 10 de marzo en https://www.lechepuleva.es/corazon-sano/lipidos
  • Macarulla, J. M. (2021). Biomoléculas. Reverte.
  • Mora, J. G. (2003). Argumentos biológicos del ejercicio. Wanceulen SL.
  • Rodríguez, P. M. (2019). Las expresiones en las cosas: comprender, poder y subjetivación entre algoritmos y biomoléculas. Tecnología & Sociedad, 95.
  • Sarria López, Á. D. (2015). Biomoléculas.
  • Vitaminas, Supradyn.es. Recogido a 10 de marzo en https://www.supradyn.es/vitaminas-y-minerales

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