El taxonomía y filogenia, los animales son un reino de seres vivos que reúne un extenso conjunto de organismos. Todos y cada uno de los pertenecientes de este taxón tienen en común una sucesión de peculiaridades: son eucariotas (muestran un núcleo delimitado en la célula), heterótrofos, pluricelulares, con organización con apariencia de tejidos y órganos, extensa aptitud de movimiento y un avance embrionario con pautas recurrentes.

Como ahora vas a saber, los humanos nos encontramos en este conjunto, ya que no dejamos de ser animales vertebrados bípedos, pese a distanciarnos poco a poco más de la selección natural y los procesos biológicos que caracterizan al resto de seres vivos. Desde nuestro lugar, el hombre está conformado por 30 millones de millones de células, siendo el 84% de los glóbulos colorados o hematíes, encargados de transportar el oxígeno en sangre a todos nuestros órganos.

Con estas líneas te hemos descrito a los seres vivos eucariotas pluricelulares, esto es, invertebrados, peces, aves, réptiles, anfibios y mamíferos. De cualquier manera, no tenemos la posibilidad de olvidar que hay un planeta microscópico que, si bien no se logre ver a fácil vista, piensa entre las bases más esencial de todos y cada uno de los ecosistemas de la Tierra. El día de hoy te lo contamos todo sobre las células procariotas y los organismos que las muestran. No te lo pierdas.

¿Qué son las células procariotas?

La célula procariota se define como el cuerpo celular de un organismo unicelular sin núcleo (procarionte), cuyo material genético está en el citoplasma, agrupado en una región llamada nucleoide. Los microorganismos procariontes son prácticamente sin salvedad unicelulares, y entienden a los conjuntos taxonómicos de las bacterias y arqueas.

Más allá de que existan una secuencia de diferencias vitales entre las células de animales, plantas y hongos de las que conforman el cuerpo de varios microorganismos, toda célula debe enseñar una secuencia de “elementos” básicos para ser considerada como tal. Entre , podemos encontrar los próximos:

  • Membrana plasmática: una cubierta externa de naturaleza lipídica (bicapa) que determina a toda la célula, distinguiendo el medio extracelular del intracelular.
  • Citosol: el medio líquido que está en las células. Radica en una dispersión coloidal muy fina de aspecto granuloso.
  • ADN (nucleoide): el material genético de la célula. Sin , la replicación y división celular son totalmente inviábles.
  • Ribosomas: hacen viable la transcripción del ADN, a través de la capacitación de proteínas fundamentales para el cuidado y metabolismo celular.
  • Compartimentos propios de los procariotas, como los clorosomas, carboxisomas, magnetosomas y otros.

Excluyendo los compartimentos propios de procariotas, todos y cada uno de los puntos que hemos mencionado en esta lista son fundamentales a fin de que una célula se logre estimar como tal. Gracias a esta definición tan específica, los virus se quedarían fuera del conjunto de los microorganismos y, por consiguiente, no podrían considerarse como seres vivos al empleo.

El problema viral

Antes de seguir con el estudio de los procariotas, resulta bien interesante proponer el próximo problema: ¿están los virus vivos? La contestación, cuando menos de manera rigurosa, es que no.

La unidad básica de la vida es la célula, y esta debe enseñar todos y cada uno de los elementos antes convocados. Más allá de que un virus muestra una especide de “membrana” que lo determina del medio (cápside proteica) y también información genética con apariencia de ADN o ARN, no tiene ni citosol, ni ribosomas ni otros orgánulos. Al no tener ribosomas, no es con la capacidad de sintetizar proteínas por sí mismo y, por consiguiente, no puede reproducirse de manera autónoma: aquí es donde los virus fallan como seres vivos.

Gracias a este mecanismo tan primigenio, todos y cada uno de los virus son parásitos. Estos tienen que entrar en una célula hospedadora, explotar su mecanismo de replicación y multiplicarse merced a su maquinaria complicada. Sin los ribosomas y otros orgánulos de su hospedador, los virus no podrían insistir a nivel evolutivo.

Otras peculiaridades de las células procariotas

Como hemos dicho de antemano, hay algunos orgánulos que son únicos de estos tipos celulares. Un caso de muestra de esto son los ficobilisomas, complejos de pigmentos solubles al agua que sirven eminentemente como antenas de recepción luminosa en cianobacterias y algas rojas. Asimismo resaltan por su interés los magnetosomas, cristales de magnetita intracelulares que dejan a las bacterias ordenarse en el medioambiente según la polaridad imantada.

Mucho más populares son los flagelos, fimbrias y pilis, apéndices proteínicos de dureza, espesor y longitud cambiantes que dejan a los microorganismos desplazarse por el medio y también interaccionar entre . Sin estas construcciones, muchas bacterias, protozoos y otros seres microscópicos no podrían tener relaciones con el ambiente.

Los animales pluricelulares tenemos la posibilidad de “dejarnos” ordenar nuestros tejidos basado en su ocupación, y por esto tenemos piernas, órganos de los sentidos y construcciones evolutivamente destacadas que nos dejan desarrollarnos en el medio tridimensional. Como los microorganismos son unicelulares, la selección natural debe “ingeniárselas” para amontonar el máximo número viable de adaptaciones en un medio increíblemente con limite, como es la cubierta de una célula y su citosol. Los orgánulos y construcciones antes nombradas lo ejemplarizan.

La relevancia de los procariontes en la Tierra

Es posible que parezca que los procariontes no juegan un papel fundamental en los ecosistemas, ya que son invisibles al ojo humano y, como tal, han de ser apartados a una tarea de conservación menor. Solamente lejos de la verdad: te exponemos la relevancia de las células procariotas con una secuencia de datos muy simples de comprender.

Se calcula que en el mundo Tierra hay unos 550.000 millones de toneladas (550 gigatoneladas o Gt) de carbono, elemento químico que representa la proporción de biomasa (materia orgánica) libre para la presencia de los seres vivos. Como vas a poder imaginar, la mayor parte de esta materia orgánica está guardada en las plantas, que contribuyen con 450 Gt de carbono, o lo que es exactamente lo mismo, el 80% del total.

Lo coherente sería meditar que seguidamente aparecerían el hombre y el resto de animales, ¿verdad? Ya que no. Resulta deslumbrante comprender que los seres vivos mucho más impositores seguidamente son las bacterias, en tanto que dan a la Tierra 70 gigatoneladas de carbono (el 15% del total). Los animales, desgraciadamente, solamente aportamos mucho más de 2 Gt de materia orgánica a los ecosistemas.

La utilidad de las células procariotas (bacterias y arqueas) no se restringe únicamente al acúmulo de biomasa. Ciertas tienen la capacidad de editar materia orgánica en inorgánica (y al reves), otras efectúan procesos de fermentación, están presentes en los ciclos del carbono, fósforo, nitrógeno y hasta sintetizan oxígeno, entre otras cosas mucho más: para resumir, sin las bacterias, la vida no sería viable.

De cualquier manera, tampoco es necesario irse a la selva para entender la esencialidad de los microorganismos procariontes: solo es suficiente con mirarse al espéculo. Se estima que en el interior y área del humano habitan 39 billones de bacterias, muchas de comensales, ciertas probablemente patógenas y otras simbiontes, las que nos dejan concebir a nuestra clase como lo que es hoy día.

La mayor concentración de bacterias en el hombre está en el tracto gastrointestinal, donde efectúan una sucesión de funcionalidades inestimables. Entre , tenemos la posibilidad de poner énfasis que “guían” a nuestro sistema inmune al nacer, nos dejan metabolizar substancias de origen vegetal que no podríamos digerir por nosotros y nos resguardan de agentes patógenos, secretando bactericidas y ocupando con alta efectividad el nicho ecológico que son nuestras cavidades internas. Sin bacterias no existirían los ecosistemas, pero tampoco nuestro cuerpo tal y de qué forma lo concebimos.

Resumen

Las células procariotas son las mucho más “sencillos” desde un criterio evolutivo, pero los organismos que las muestran (bacterias y arqueas) son tan esenciales de qué manera el ser vivo mucho más complejo que se te ocurra, aun mucho más. Son las primeras en colonizar cualquier ambiente, establecen relaciones bioquímicas increíblemente complicadas con los elementos inorgánicos de los ecosistemas y dejan la entrada, en un largo plazo, de seres mucho más avanzados en la escala evolutiva.

Si deseamos que te quedes con un concepto de todo lo expuesto hasta la actualidad, es la próxima: las células procariotas se distinguen de las eucariotas eminentemente en que las primeras no muestran una envoltura nuclear en su citoplasma, esto es, la información genética está “libre” con apariencia de un nucleoide. Más allá de que se piensan mucho más sencillos que los cuerpos celulares eucariotas que nos constituyen a vertebrados y también invertebrados, son igualmente esenciales que algún otro elemento orgánico que se encuentra en la Tierra.

Referencias bibliográficas:

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