El pueblo cananeo es referencia en la Biblia mucho más de 150 ocasiones y, pese a ello, se conoce mucho más bien poco sobre ellos. Mucho más que un pueblo podría decirse que era un grupo de ellos, con sus reyezuelos, que habitaron Oriente Medio allí por el segundo milenio a.C.

Relacionados con otros varios pueblos, como lo egipcios, los babilonios y los israelitas, al pueblo cananeo se le asigna haber escrito con un alfabeto que, con el pasar de los años, evolucionaría en el que nos encontramos empleando en este preciso momento para leer estas líneas.

¿Quienes fueron los cananeos? Lo averiguaremos ahora.

¿Qué fue el pueblo cananeo?

El pueblo cananeo es el nombre con el que se conoce a los pobladores de Canaán, un área que, según con contenidos escritos viejos, tiene una extensión que entiende unas partes del moderno Israel, Palestina, Líbano, Siria y Jordania. Ya que en esta zona han convivido varios pueblos durante la historia, el término “cananitas” es muchas veces utilizado para referirse al conjunto de pueblos que habitaron las tierras de Canaán.

La información que se tiene sobre los cananeos es de restos dejados por la multitud con quienes tuvieron contacto, aparte de algún que otro yacimiento arqueológico en ciertos países que entienden esta zona. Entre los documentos que mejor han soportado el correr del tiempo disponemos los encontrados en la vieja localidad egipcia de Amarna, aparte de lo que la Biblia Hebrea nos comunica sobre quiénes eran el pueblo cananeo.

El consenso de hoy entre historiadores y arqueólogos es admitir que los cananitas jamás vivieron en un único reino unido. En verdad, basado en los yacimientos arqueológicos lo que el día de hoy llamamos como pueblo cananeo de manera perfecta puede llevar a cabo referencia a los amorreos, jebuseos, hicsos, hurritas, hititas, filisteos, fenicios, arameos y también, aun, hebreos quienes vivieron en Canaán a lo largo de la Edad del Bronce Final (1550-1200 a.C.) y no compartían varios aspectos culturales recurrentes, con variedad de tradiciones funerarias y cultos.

Registros viejos

El registro escrito mucho más viejo sobre el pueblo cananeo procede de extractos de una carta encontrada en el yacimiento arqueológico de Mari, una vieja localidad que se posiciona en lo que el día de hoy es Siria. Este artículo tiene una antigüedad de 3.800 años y se dirige a un tal Yasmah-Adad, rey de Mari. En ella se relata a los cananitas adjuntado con unos ladrones y se relata que viven en un pueblo llamado Rahisum. Lo poco que nos llegó de esa carta se refiere a un enfrentamiento que se está construyendo en ese pueblo.

El pueblo cananeo es citado asimismo en otro artículo, de unos 3.500 años antigüedad, en esta ocasión una inscripción en una escultura en homenaje a Idrimi, un rey que rigió en una localidad llamada Alalakh, en la actualizada Turquía. Esta inscripción cuenta que Idrimi, en algún instante de su historia, se vio forzado a dejar una localidad en Canaán llamada Amiya, que se la sitúa en el moderno Líbano. Más allá de que no tiene por nombre a los pobladores de Amiya como “cananitas”, sí que se se refiere a una pluralidad de tierras en las que se estima que lograron vivir como Halab, Nihi, Amae y Mukish.

Cabe decir que, pese a distintos étnicamente, esto no significa que las distintas personas que vivían en tierras de Canaán no fuesen agrupadas juntas en ningún instante. En verdad, se han encontrado contenidos escritos administrativos en Alalakh y en Ugarit (Siria) que vienen a señalar que la designación de “la Tierra de Canaán” fue utilizada para concretar la identidad de la gente o conjuntos de ellas que tenían un origen en esa zona. Por servirnos de un ejemplo, un hombre que venía de alguna localidad cananita pero que en este momento vivía en Alalakh o Ugarit podía ser de manera perfecta designado como “hombre de Canaán” o “hijo de Canaán”.

Entre los descubrimientos mucho más esenciales sobre quiénes eran los cananeos lo contamos en contenidos escritos encontrados en un yacimiento de Amarna, Egipto, a las que se les ha llamado “cartas de Amarna”. Esa localidad fue establecida por el faraón Akenatón (1353-1335 a.C.) con la intención de transformarla en la ciudad más importante de su extendido imperio y, asimismo, comenzar un cambio profundo en Egipto reemplazando la clásico religión politeísta por un culto monoteísta al dios Atón, el disco del sol. Entre los contenidos escritos hallados se expone la correo diplomática entre Akenatón y múltiples mandatarios en Oriente Medio.

Estas cartas tienen suma importancia en la entendimiento de de qué manera se encontraba dividida políticamente Canaán, ya que en ella se prueba que hubo múltiples reyes en la zona. En verdad, un pasaporte diplomático escrito por Tusratta, un rey de Mittani (Siria) solicita a “los reyes de la tierra del Canaán” que dejen pasar a su mensajero un tal Akiya regresar sano y salvo a Egipto, y advierte a los reyes de Canaán que “absolutamente nadie debe detenerle”.

Estos documentos asimismo prueban una situación política favorece para Egipto, ya que esta nación tenía un enorme poder sobre los soberanos cananeos. Entre las cartas está una redactada por el rey babilonio Burra-Buriyas, quien se queda del asesinato de mercaderes babilonios en Canaán y recuerda al faraón egipcio que “las tierras de Canaán son tus tierras y sus reyes son tus siervos”, acusándole veladamente de ser el encargado de esas muertes.

Biblia Hebrea

Es imposible charlar del pueblo cananeo sin nombrar la Biblia Hebrea, artículo en el que son referenciados mucho más de 150 ocasiones, pero no exactamente de una manera aduladora. Diríase que los cananeos son personas impías, idólatras, que descienden de Canaán, nieto de Noé, quien era hijo de Cam (Génesis 9:18). Canaán fue maldecido por su pecado y el pecado de su padre en oposición a Noé (Génesis 9:20-25).

En ciertos pasajes de la Biblia, se utiliza el término “cananeos” para referirse particularmente a los pobladores de las tierras bajas y las llanuras de Canaán (Josué 11:3); al tiempo que en otros se usa exactamente el mismo término pero con una acepción mucho más amplia y extensa, refiriéndose a todos y cada uno de los pobladores de esa tierra, introduciendo a un montón de conjuntos étnicos como heteos, gergeseos, jebuseos, amorreos, hititas y ferezeos (Jueces 1:9-10).

En la Biblia, Canaán hace aparición como la tierra que Dios prometió ofrecer a los descendientes de Abraham (Génesis 12:7), o sea, los israelitas. Los cananeos son descritos en la biblia asimismo como un pueblo grande y fuerte, que no serían de manera fácil derrotados y por los que los israelitas precisarían la asistencia divina para lograrlos vencer y quitarles sus tierras. Esa asistencia fue prometida por Dios a Moisés y Josué (Josué 1:3).

Tras el éxodo, en el momento en que Dios le ha dicho a Moisés que partiesen y tomaran Canaán, Moisés envió a un conjunto de espías a esa tierra para entender de qué forma eran quienes la habitaban. Los espías volvieron diciendo que el fruto de la tierra era colosal (Números 13:23), con abundante leche y miel. Asimismo retornaron diciendo que los cananeos eran realmente fuertes y que vivían en ciudades bien protegidas. Además de esto, los espías israelitas habían visto en ese sitio a colosales, descendientes de Anac (Números 13:28, 33).

Los israelitas tenían tanto temor del pueblo cananeo que se negaron a ingresar en la tierra que Dios les había prometido, siendo los valientes solo 2: Josué y Caleb, quienes estaban seguros de que Dios les asistiría a vencer a ese pueblo. Gracias a no confiar lo bastante en Dios a esa generación de israelitas se le negó la entrada a Canaán (Números 14:30-35).

Tras fallecer Moisés, Dios llamó a Josué para llevar al pueblo de Israel a través del río Jordán y llegar a la tierra prometida. La primera localidad que visitaron fue Jericó, fortaleza cananea. Josué ha dicho a su pueblo que Dios iba a despedir a los cananeos de ese sitio a fin de que Israel pudiese tomar la tierra de Canaán (Josué 3:10).

Jericó cayó frente a los poderes de Dios quien la derribó (Josué 6), dándole al pueblo de Israel la señal de que Canaán pasaba a ser propiedad israelita. Subsistieron ciertos cananeos quienes habitaron Israel una vez que la tierra fuera dividida entre las 12 tribus (Jueces 1:27-36). Quienes continuaron ahí fueron obligados a llevar a cabo trabajos forzados.

Naturalmente, la precisión histórica de las historias contadas en la Biblia Hebrea son tema de disputa entre los académicos. Ciertos académicos piensan que no hubo un éxodo como tal desde Egipto y que los israelitas ahora vivían en Canaán adjuntado con otros conjuntos cananeos a lo largo del segundo milenio antes de Cristo. Asimismo, los académicos que estudian formas de lenguaje ancestrales en ocasiones describen el hebreo, lengua utilizada por los israelíes, como una lengua “cananita”, apreciando su similitud con al fenicio, una lengua de la temporada.

Por otra parte, ciertos institucionales estiman que ciertos israelitas sí podrían haber descuidado Egipto en algún instante a lo largo del segundo milenio a.C. y fundamentan esto en las excavaciones y contenidos escritos viejos que detallan que múltiples conjuntos de extranjeros vivieron en Egipto en distintas instantes de la crónica de esa civilización.

Especificaciones culturales de los cananeos

Como pudimos ver, es imposible charlar de un pueblo cananeo traje y monolítico y, en verdad, lo correspondiente sería referirse a los múltiples pueblos que habitaron Oriente Medio va a hacer unos 3.000 años. Esto causa que sus rituales, religiones y lenguas fuesen muy distintos, si bien sí es viable referenciar ciertos puntos culturales de interés.

Lengua y sistema de escritura

Los cananeos empleaban distintas sistemas de escritura. Los había quienes empleaban el sistema cuneiforme de escritura, así como se encontró en Ugarit, al paso que otros optaban con lo que se ha llamado alfabeto cananeo exactamente (abjad lineal) y que se encontró en sitios como Serabit el-Jadim. Se estima que este último, muy relacionado con el fenicio, con el pasar de los años evolucionaría al alfabeto heleno y, más tarde, al abecedario latino.

En lo que se refiere al idioma se cree que la vieja lengua cananea había de ser un dialecto del arameo, muy afín al hebreo. De los pocos registros escritos que contamos de esa leguna, en su mayoría encontrados en contenidos escritos ugaríticos, se ve algún elemento enriquecedor, perdido en el hebreo moderno, como son las situaciones del nombre y que encajan con otras enormes lenguas semitas como el árabe y el acadio.

Arte y arquitectura

Se encontró arte cananeo merced a las excavaciones arqueológicas efectuadas por el sitio. Generalmente podría decirse que es pobre, no habiendo una arquitectura monumental ni tampoco bastante interés en embellecer las construcciones con ornamentos. Aun los santuarios y los palacios tenían un estilo mucho más bien soso, sin capiteles en sus columnas ni entallados en las puertas.

La estatua quedaba apartada a relieves y alguna figurilla tallada como representación de algún dios. La mayor parte de estatua cananita hallada hablamos de un ídolo del templo de Hasor en la temporada del Bronce Reciente (1500 a.C.). Su estilo artístico fué relacionado con arte mesopotámico en su origen, pero alguna predominación egipcia.

Religión

Entre los dioses a los que los cananeos rendían culto allí por el siglo XXII a.C. están el dios El, publicado por los hicsos, que entonces se difundiría entre asirios y babilonios. Esta era la deidad primordial, reconocido como el rey y constructor de todas y cada una de las cosas, aparte de ser el juez que dictaba lo que debían llevar a cabo tanto los hombres como el resto de dioses del panteón cananeo.

Ciertos institucionales estiman que, dadas sus peculiaridades, El era el apelativo con el que se llamaba por antonomasia a Dagan, dios de los cereales, considerado como el padre de Baal, un dios que acostumbraba a ser representado con apariencia de todo joven. En el viejo Ugarit, los santuarios de Dagan y Baal están juntos.

Raramente, aparentemente Baal se transformó asimismo en el término para referirse a Hadad, el dios de las lluvias, señor de todo cuanto a la agricultura se refería y el que hacía que las cosechas fuesen prósperas con sus precipitaciones. En las tablas de Ugarit figura asimismo como el marido o hijo, no queda clarísimo, de la diosa Asera, la madre de todos y cada uno de los dioses y mujer celestial.

Referencias bibliográficas:

  • Kenyon, K. M. The Archaeology of the Holy Land. Londres y Novedosa York, 1960.
  • Niels, P.L. Canaanites and their land: the tradition of the Canaanites. Sheffield, JSOT Press, 1991.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí